River salvó una noche complicada en el Monumental con el empate agónico ante Bragantino y evitó otro golpe en medio de una temporada cargada de tensión y desgaste. Pero apenas terminó el partido, todas las miradas se trasladaron a Córdoba, donde el próximo domingo disputará una final con un contexto explosivo frente a Belgrano en el Mario Alberto Kempes.
No será una final más para el mundo River. Del otro lado estará el Pirata, un rival que históricamente quedó ligado a una de las heridas más profundas del club de Núñez. Y en ese escenario cargado de morbo y presión, Eduardo Coudet tendrá que resolver un problema tan grande como el rival: las lesiones y el armado de un equipo diezmado.
El Chacho perdió varias piezas importantes en plena recta decisiva y llega condicionado a la definición del Torneo Apertura 2026. Entre lesionados, futbolistas entre algodones y jugadores que apenas podrían llegar, el DT trabaja contrarreloj para encontrar un once competitivo.
Uno de los golpes más fuertes pasa por Gonzalo Montiel. El lateral derecho venía arrastrando molestias musculares desde el duelo ante Gimnasia y terminó agravando el cuadro en la semifinal. Apenas pudo disputar 45 minutos y fue reemplazado en el entretiempo tras sufrir un desgarro en el cuádriceps izquierdo. Además de quedar descartado para la final, en River también hay preocupación pensando en el Mundial, ya que tendrá varias semanas de recuperación.
La otra baja muy sensible es la de Sebastián Driussi. El delantero sufrió un esguince grado II del ligamento colateral medial de la rodilla derecha luego de la dura infracción de Franco Ibarra y quedó automáticamente afuera de la definición. El atacante tendrá cerca de un mes de recuperación y recién volvería en la pretemporada.
En el mediocampo también hay alarma por Aníbal Moreno. El volante padeció un esguince en la misma zona ligamentaria que Driussi, aunque de menor gravedad. La lesión se produjo tras un mal movimiento que lo obligó a pedir el cambio y, aunque en River son optimistas con los tiempos de recuperación, no estará disponible para jugar ante Belgrano.
Como si fuera poco, Matías Viña tampoco podrá ser tenido en cuenta. El uruguayo se desgarró el aductor derecho en la previa del encuentro con Bragantino, justamente en un momento donde aparecía como posible titular por las molestias físicas de Marcos Acuña. El ex lateral de la Selección Argentina tampoco llegará al domingo y tendrá cerca de tres semanas de recuperación.
La situación de Acuña es otra de las grandes preocupaciones. El campeón del mundo no está al ciento por ciento desde lo físico y será evaluado hasta último momento. En River saben que una final de esta magnitud exige jugadores al límite desde lo físico y mental, por eso el cuerpo técnico no quiere correr riesgos innecesarios.