Belgrano llegará a la final del Torneo Apertura frente a River con una baja que golpeó fuerte puertas adentro del vestuario celeste. Ricardo Zielinski perdió a uno de sus referentes defensivos para el partido más importante del semestre y ahora deberá meter mano en el equipo en busca de otra hazaña histórica frente al Millonario.
Belgrano, sin Lisandro López
La ausencia confirmada de Lisandro López encendió las alarmas en Córdoba. El experimentado defensor, una de las voces de mando dentro del plantel y pieza clave en la última línea, no logró recuperarse de la lesión sufrida en la semifinal ante Argentinos Juniors y quedó descartado para la definición en el Mario Alberto Kempes.
La noticia obligó al "Ruso" a rearmar rápidamente la defensa para enfrentar a un River que llega como favorito y con toda la presión de quedarse con el título. El elegido para ocupar el lugar vacante será Agustín Falcón, juvenil que ya ingresó en reemplazo de López durante el último encuentro y que ahora tendrá la responsabilidad de jugar una final de máxima tensión.
Entra Agustín Falcón y cambia el esquema
Con este movimiento, Leonardo Morales volverá a su posición natural como marcador central junto a Alexis Maldonado, mientras que el cuerpo técnico todavía mantiene una duda en la mitad de la cancha. Juan Velázquez aparece con chances de ganarle el puesto a Francisco González Metilli para aportar mayor equilibrio defensivo y reforzar el retroceso por la banda izquierda.
Más allá de las bajas y de las modificaciones obligadas, en Alberdi nadie quiere resignar el sueño. Zielinski sabe mejor que nadie cómo jugar esta clase de partidos y vuelve a encontrarse frente a frente con River, el rival al que ya supo golpear en una de las páginas más impactantes del fútbol argentino.
Por eso, para Belgrano no será solamente una final. Será otra oportunidad de quedar grabado para siempre en la memoria del fútbol nacional. Y aunque perdió a uno de sus líderes antes de la batalla decisiva, el Pirata buscará demostrar otra vez que sabe moverse cómodo cuando el escenario parece imposible.
En Córdoba la ilusión no se negocia. Y el "Ruso", aún obligado a rearmar piezas, quiere volver a escribir otra noche histórica frente al Millonario.