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La fórmula Insúa: los números que ilusionan a San Lorenzo y los jugadores que vuelven a sus órdenes

El Gallego inicia una nueva etapa en Boedo respaldado por los buenos resultados de sus ciclos anteriores y con varios futbolistas que ya conocen su método de trabajo y fueron protagonistas de sus mejores momentos en el club.

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Rubén Darío Insúa afrontará su tercer ciclo en San Lorenzo y se reencontrará con varios futbolistas que ya dirigió.

San Lorenzo volvió a mirar hacia su pasado para intentar cambiar su presente. En medio de un panorama deportivo complicado y tras la salida anticipada de Néstor Gorosito, la dirigencia apostó nuevamente por un nombre que supo devolverle competitividad al equipo en tiempos difíciles: Rubén Darío Insúa.

El Gallego iniciará su tercer ciclo al frente del Ciclón, un regreso que despierta ilusión en Boedo y que tiene un denominador común con sus etapas anteriores: otra vez llega para apagar incendios.

La historia entre Insúa y San Lorenzo tiene capítulos imborrables. Como jugador fue campeón y figura. Como entrenador ya tuvo dos experiencias en el banco azulgrana, aunque la más recordada comenzó en 2022, cuando asumió con un club golpeado institucional y futbolísticamente.

Aquella vez encontró un equipo sumergido en las urgencias y logró transformarlo en un conjunto competitivo. En 99 partidos dirigidos consiguió 37 triunfos, 42 empates y apenas 20 derrotas, alcanzando una efectividad superior al 51 por ciento. Pero más allá de los números, su principal mérito fue devolverle identidad a un San Lorenzo que parecía perdido.

Bajo su conducción, el Ciclón volvió a clasificar a competencias internacionales, primero a la Copa Sudamericana y luego a la Copa Libertadores, reconstruyendo una estructura futbolística que parecía desmoronada.

Ahora el desafío vuelve a ser similar.

San Lorenzo marcha lejos de los puestos de protagonismo, atraviesa una etapa de incertidumbre y necesita recuperar rápidamente terreno. Por eso la dirigencia volvió a tocar la puerta de un técnico que conoce cada rincón del club y que mantiene una relación especial con los hinchas.

Pero el Gallego no llegará a un territorio completamente desconocido. En el plantel todavía quedan varios futbolistas que fueron parte de su último ciclo y que conocen perfectamente sus métodos de trabajo.

Facundo Altamirano es uno de ellos. El arquero fue alternativa durante gran parte de la etapa anterior y hoy podría volver a tener protagonismo en un puesto que aparece como una de las principales preocupaciones del entrenador tras la salida de Orlando Gill.

También se reencontrará con Nahuel Barrios, Ezequiel Cerutti y Gastón Hernández, tres jugadores que durante su anterior gestión lograron convertirse en piezas importantes dentro de la estructura del equipo. Los tres atraviesan procesos de recuperación física y su evolución será seguida de cerca por el cuerpo técnico.

A ellos se suman Alexis Cuello y Diego Herazo, quienes compartieron los últimos meses del ciclo anterior y vuelven a aparecer como alternativas para el nuevo proyecto.

La gran incógnita pasa por el sistema de juego. Insúa suele apostar por una línea de tres defensores centrales, una fórmula que le dio excelentes resultados en su etapa anterior. El actual plantel parece ofrecerle variantes para repetir esa estructura, con nombres como Emiliano Amor, Danilo Arboleda y Nicolás Tripichio entre las principales opciones.

En el mediocampo aparecen futbolistas a recuperar como Manuel Insaurralde y Martín Río, mientras que en ataque Rodrigo Auzmendi asoma como el delantero ideal para un entrenador que históricamente le dio mucho valor al juego aéreo y a la presencia en el área rival.

Antes de sentarse en el banco, Insúa observará desde las tribunas el duelo del sábado frente a Talleres. Walter Perazzo será quien dirija interinamente ese encuentro en el Nuevo Gasómetro.

El estreno oficial del Gallego llegará una semana después y tendrá un detalle cargado de simbolismo. Será ante Independiente, en Avellaneda, exactamente el mismo rival contra el que debutó cuando inició su segundo ciclo en 2022.

Como si el destino hubiera decidido cerrar un círculo.

En Boedo saben que la situación es compleja, pero también recuerdan que no es la primera vez que Insúa llega en medio de las dificultades. Por eso la expectativa crece.

El Gallego vuelve a casa. Y San Lorenzo apuesta a que, una vez más, sea capaz de transformar una crisis en esperanza.

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