El Superclásico empieza mucho antes del pitazo inicial. Y esta vez, la previa tomó forma con dos protagonistas de peso: Leandro Paredes y Gonzalo Montiel, referentes de Boca y River, que compartieron conferencia y dejaron en claro lo que significa jugar el partido más importante del fútbol argentino.
Ambos coincidieron en un punto clave: no es un partido más. “Es un partido difícil, de los que todos quieren jugar”, remarcaron, reflejando la dimensión de un cruce que paraliza al país y que siempre se vive con una intensidad distinta.
Desde el lado xeneize, Paredes hizo foco en el presente del equipo y en la confianza con la que llegan al duelo. Boca arrastra una racha positiva y el mediocampista no dudó en destacarlo: “Venimos con muy buenos resultados y con una idea clara”. Sin embargo, dejó una advertencia que suena a manual de clásico: “Son partidos aparte”.
Por el lado de River, Montiel aportó otra mirada, más vinculada al clima que rodea al encuentro. El lateral pidió mesura en la previa y apuntó especialmente al trato hacia el árbitro: “Hay que tener un poco más de respeto, porque es el que decide”, lanzó, en un mensaje directo en medio de las polémicas que empezaron a instalarse en la semana.
Con dos voces autorizadas sobre la mesa, el Superclásico ya empezó a tomar temperatura. Boca y River afinan detalles, pero el partido ya se juega en cada declaración, en cada gesto y en cada mensaje que cruza de un lado a otro.
La cuenta regresiva está en marcha. Y como siempre, cuando se trata de este duelo, no hay margen para la indiferencia: todos lo quieren jugar… y nadie quiere perderlo.