El corazón de millones se frenó por unos segundos. Lionel Messi volvió a generar preocupación en la Selección Argentina luego de abandonar el campo de juego con visibles molestias musculares durante la victoria de Inter Miami frente a Philadelphia Union. El capitán de la Scaloneta pidió el cambio a los 27 minutos del segundo tiempo y encendió inmediatamente las alarmas tanto en Estados Unidos como en el predio de Ezeiza.
La escena no pasó desapercibida. El rosarino quedó estático en mitad de cancha mientras el partido seguía su curso y, segundos después, levantó la mano para pedir la modificación. Sin demasiadas explicaciones y con gesto serio, dejó la cancha para que ingresara Mateo Silvetti y se fue directamente rumbo al vestuario acompañado por integrantes del cuerpo médico.
Lo que más inquietó fue justamente eso: Messi no se quedó en el banco y caminó directo hacia las duchas, una señal que rápidamente generó incertidumbre en redes sociales y preocupación en los hinchas argentinos, que ya empiezan a mirar de reojo el próximo Mundial, el que podría marcar la última función del campeón del mundo con la camiseta albiceleste.
Con el correr de los minutos comenzaron a llegar algo de calma y versiones más alentadoras. Según trascendió desde el entorno del Inter Miami, el capitán habría sentido una pequeña contractura en el isquiotibial izquierdo y decidió salir por precaución para evitar una lesión mayor. Por ahora no hay parte médico oficial ni estudios confirmados, aunque todo indica que no se trataría de una lesión de gravedad.
De todas maneras, cada gesto de Messi se analiza con lupa. A sus 39 años y con el Mundial cada vez más cerca, cualquier molestia física genera máxima atención en la Selección Argentina. Lionel sabe mejor que nadie que el calendario es largo y exigente, y por eso optó por no arriesgar más de la cuenta.
Mientras tanto, en la Scaloneta esperan noticias oficiales y cruzan los dedos. Porque si algo quedó claro una vez más, es que cuando Messi se toca una pierna, se paraliza el planeta fútbol.