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La tregua impensada de Avellaneda: barras de Racing e Independiente se unen por intereses de poder

La histórica rivalidad entre Racing e Independiente parece quedar en segundo plano cuando aparecen intereses económicos.

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Enemigos en la cancha, socios en las tribunas: la inesperada alianza entre barras de Racing e Independiente

Avellaneda vuelve a quedar en el centro de la escena por un capítulo que expone una cara menos conocida de las internas de las barras. Mientras Racing e Independiente mantienen una de las rivalidades más fuertes del fútbol argentino, sectores vinculados a sus hinchadas habrían encontrado un punto de encuentro cuando los intereses económicos y el poder dentro de las tribunas aparecen por encima de los colores.

La situación encendió nuevamente las alarmas de los organismos de Seguridad Deportiva, que siguen de cerca los movimientos de las distintas facciones de la Academia y del Rojo. Una tregua que, por fuera del fútbol, resulta llamativa: dos grupos que históricamente se enfrentan por territorio y poder ahora tendrían vínculos para fortalecer sus posiciones.

En Racing, la interna viene marcada desde marzo, cuando Leandro Paredes, identificado como uno de los referentes de la barra académica, recibió el derecho de admisión por tiempo indeterminado luego de un episodio de violencia ocurrido en una platea del Cilindro.

Su ausencia generó movimientos dentro de la estructura de la hinchada. Ante la posibilidad de que otros sectores intentaran avanzar sobre el control de la popular, Paredes dejó a Martín Ramírez al frente de su grupo. Con el correr de los meses, las diferencias con otras facciones se profundizaron y el clima interno comenzó a tensionarse.

La situación llegó a tal punto que personas vinculadas a la seguridad de Racing realizaron consultas ante organismos municipales, policiales y provinciales para evaluar si existía alguna posibilidad de levantar la prohibición que pesa sobre Paredes. La respuesta fue negativa debido al impacto que tendría una eventual medida de ese tipo.

También se intentó encontrar una alternativa con Braian “Pachu” Paredes, hermano del referente, para que pudiera ocupar un lugar de mayor peso en la tribuna y contribuir a bajar la tensión. Sin embargo, sus antecedentes judiciales hicieron que esa posibilidad tampoco apareciera como una salida concreta.

En medio de este escenario, el vínculo con sectores disidentes de Independiente sumó un nuevo elemento de preocupación. La rivalidad entre ambos clubes, histórica dentro y fuera de la cancha, no impediría que determinadas facciones puedan establecer acuerdos cuando existen intereses comunes.

La situación vuelve a poner sobre la mesa el complejo entramado de poder que existe alrededor de las barras, donde las diferencias deportivas pueden quedar momentáneamente relegadas cuando aparecen intereses económicos, control territorial o negocios vinculados al manejo de las tribunas.

Mientras tanto, los organismos de Seguridad mantienen la atención sobre Avellaneda y los próximos compromisos de ambos equipos. Racing tendrá partidos importantes por delante, entre ellos el duelo de Copa Argentina ante Belgrano en San Luis, mientras que cualquier movimiento dentro de las tribunas puede volver a convertirse en un foco de tensión.

La tregua entre sectores históricamente enfrentados deja así una pregunta abierta: ¿qué pesa más cuando hay intereses de por medio, la camiseta o el poder?

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