La historia de Brian Fernández vuelve a poner en primer plano una de las luchas más difíciles de su vida. Lejos de las canchas y sin club desde marzo de 2026, el delantero de 32 años habló sin filtros sobre su relación con las drogas, recordó que consumió cocaína por primera vez cuando tenía apenas 13 años y repasó cómo atravesó una carrera futbolística que lo llevó a jugar en algunos de los escenarios más importantes del país.
En una entrevista con el canal Sistema Joaco Santos, el exatacante de Racing, Defensa y Justicia y Colón se animó a contar una parte de su historia que se remonta a su adolescencia en Santa Fe, mucho antes de convertirse en futbolista profesional. Su testimonio fue directo, sin rodeos y con una mirada sobre las decisiones personales que marcaron su recorrido.
“Fue en Santa Fe, ni siquiera jugaba a la pelota. Era chiquitito. Tenía 13 años cuando consumí”, reveló Fernández al recordar aquel primer contacto con la cocaína.
En uno de los pasajes más fuertes de la entrevista, el delantero también habló sobre la responsabilidad individual en sus elecciones y rechazó atribuir sus decisiones exclusivamente a las personas que lo rodeaban.
“No tiene nada que ver el entorno. Está en uno, si vos querés consumir, curtite. No está en el otro. Yo quise probar y probé. Yo lo decidí”, expresó.
Sus palabras exponen una historia que comenzó mucho antes de los contratos profesionales, los estadios repletos y las oportunidades que le ofreció el fútbol. Una trayectoria en la que los problemas personales terminaron ocupando un lugar central y condicionaron distintas etapas de su carrera.
Racing, la fama y un mundo que terminó pasándole factura
Uno de los momentos más significativos de su relato llegó cuando recordó su paso por Racing, club al que arribó a fines de 2014 después de destacarse en Defensa y Justicia. En Avellaneda encontró la posibilidad de competir en la máxima categoría con una camiseta de enorme peso, pero también tuvo que adaptarse a una realidad completamente diferente de la que conocía.
Fernández reconoció que el dinero, los autos y la fama representaron un cambio difícil de manejar en una etapa en la que su carrera parecía avanzar a paso firme.
“Estaba compitiendo al más alto nivel, porque estaba jugando en Racing. Estaba en un nivel bueno, venía viviendo días hermosos y se me hizo difícil controlar eso: la plata, autos, la fama. Me metí en ese mundo que está bueno, porque la pasás re bien, pero cuando te das cuenta no es por ahí”, contó.
La confesión permite entender el contraste entre el crecimiento deportivo y una situación personal que, según sus propias palabras, no supo cómo manejar. Mientras disfrutaba de una etapa importante como futbolista, también se enfrentaba a decisiones cuyas consecuencias terminarían pesando con el paso del tiempo.
El delantero recordó, además, cómo fue cambiando de lugar de residencia a medida que mejoraban sus posibilidades económicas. Primero continuó viviendo en Florencio Varela, después se mudó a Puerto Madero y más tarde pasó por otros barrios y zonas exclusivas.
“Yo quería salir de Varela y vivir allá, después quería irme a Nordelta y lo mismo con Canning. Viví en todos lados y, sin embargo, eso no me sirvió de nada”, reconoció.
Con la perspectiva que le dieron los años, Fernández lamentó algunas de las decisiones que tomó durante aquella etapa. “Me hubiese gustado haberlo hecho diferente, no pensar así. Por ahí no era el camino, en realidad me estaba destruyendo”, agregó.
Una carrera atravesada por la lucha personal
A lo largo de su trayectoria, Fernández vistió camisetas importantes del fútbol argentino y dejó muestras de su capacidad como delantero. Sin embargo, sus problemas con el consumo también se convirtieron en parte de una historia deportiva marcada por interrupciones, dificultades y nuevos intentos por recuperar la estabilidad.
Su paso por Defensa y Justicia fue uno de los más destacados en términos de continuidad. También jugó en Racing y Colón, entre otros equipos, y tuvo experiencias en el exterior. Pero el recorrido no siempre siguió el rumbo que prometía su talento.
En febrero de 2026, cuando fue presentado como incorporación de Fénix, de la Segunda División de Uruguay, el atacante volvió a referirse a su situación personal y a la importancia de sostener los cambios que buscaba para su vida. Finalmente, no llegó a debutar en el equipo y desde marzo permanece sin club.
En aquella oportunidad, Fernández había compartido una reflexión sobre los pequeños avances cotidianos y el lugar que ocupa su familia en ese proceso.
“Hoy levanto el celular y estoy contento de saber que tengo un mensaje de mi mamá, de mi hermana, mi hermano, mi hijo y de mi familia”, expresó.
Y profundizó sobre el compromiso que asumió consigo mismo: “Declaré que va a ser así mi celular, declaré que va a ser así mi vida, y así la voy a sostener. Y es difícil porque es lo que más me costó en mi vida”.
Brian Fernández, frente a su propia historia
Lejos de los goles y de las expectativas que alguna vez despertó en el fútbol argentino, Fernández volvió a hablar de una batalla que excede largamente lo deportivo. Esta vez, eligió poner en palabras los momentos más difíciles de su recorrido, desde aquel primer consumo a los 13 años hasta la etapa en la que la fama y el dinero se cruzaron con una situación personal que no pudo controlar como esperaba.
Su testimonio no borra los errores ni modifica el pasado, pero deja en evidencia la dimensión de una historia que comenzó cuando todavía era un chico y que, con el tiempo, se mezcló con su carrera profesional.
Hoy, sin equipo y con el desafío de sostener los cambios que él mismo describió, Brian Fernández vuelve a quedar en el centro de la escena por sus propias palabras. Una confesión cruda sobre las decisiones, las consecuencias y una lucha personal que, según reconoció, sigue siendo una de las más difíciles de su vida.