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Sábado 21 de Marzo, Neuquén, Argentina
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La estrategia visible del sorismo rumbo a la gobernación en 2027

Mientras María Emilia Soria baja el tono y evita chocar de frente con Alberto Weretilneck, despliega una estrategia filosa: ella construye perfil moderado y su núcleo de seguidores lanza denuncias, instala sospechas y agita el conflicto rumbo a 2027.

Sabado, 21 de marzo de 2026 a las 14:38
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Mientras el peronismo rionegrino intenta ordenarse de cara a 2027, la figura de María Emilia Soria empieza a tomar forma como candidata natural, pero con una estrategia que rompe con el ADN histórico del sorismo: evitar el choque frontal con el gobernador Alberto Weretilneck. Aunque la confrontación esta en manos del reducido séquito de legisladores que le responden de manera incondicional.

Ahora bien, el movimiento no es ingenuo. Soria juega a dos puntas. Coucheda. Por un lado, muestra una imagen de dirigente "razonable", casi institucional, con críticas técnicas a la nueva ley de coparticipación y las regalías. Habla de indicadores, de fruticultura, de distorsiones. Se muestra preocupada, pero medida. No acusa. Nada de gritos, nada de golpes sobre la mesa. Muy lejos de aquel estilo combativo que convirtió al apellido en marca registrada de la política rionegrina.

Sin embargo, mientras ella mide cada palabra, otros hacen el trabajo sucio. Porque el sorismo no dejó de ser sorismo: simplemente muestra otra forma. En ese esquema aparecen los denunciadores seriales, con nombres propios y ambiciones útiles a la familia que gobierna Roca desde2003.

El ultra sorista José Luis Berros y el beltranense Luciano Delgado Sempé, que ambiciona con tener lugar en la política roquense, donde está radicado; y la ex ARI, Magdalena Odarda, que dentro de la estructura del PJ ve la posibilidad de darle continuidad a su larga antigüedad en cargos políticos.

En este contexto, el pedido de informes por el viaje de Weretilneck a Nueva York al Argentina Week no fue casual. El bloque del PJ intentó subirse al "Adorni Gate". Mientras Soria habla de "federalismo" y "diálogo", sus legisladores ponen el foco en los gastos, en la comitiva, en los detalles incómodos. Y, sobre todo, en la presencia de Andrea Confini, directora de YPF y pareja del gobernador. Una combinación explosiva para instalar sospechas sin necesidad de acusar directamente.

Claro que del otro lado no se quedaron callados. Weretilneck salió rápido a bajar el tono: dijo que el viaje lo pagó el CFI, que fue solo, que Confini viajó por su rol en YPF y que todo forma parte de una agenda de inversiones millonarias para la provincia.

Ahora bien, esta estrategia de "policía bueno, policía malo" no se limita al Ejecutivo. También se vio en otros terrenos. Por ejemplo, en la elección del Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), donde el oficialismo impulsaba a Norberto Blanes y el sorismo jugó fuerte con Nicolás Martínez, apadrinado por el concejal roquense Nicolás Paschetta. Perdieron. Y, como suele pasar cuando la cosa no sale, aparecieron las denuncias de fraude.

Otra vez: Soria no salió al frente, pero su espacio sí. Aunque nada dicen de cómo ingresó al IUPA gran parte del personal docente y no docente. El instituto soñado por "Tilo" Rajneri pasó a la provincia y se convirtió en la caja de trabajo de Juntos Somos Río Negro, muchos de ellos hoy transformados en oposición que quieren tener el control en la política universitaria. Son los mismos que movilizaron a los alumnos y apoyan la toma del edificio.

 

También el sorismo jugó en el escándalo de Rubén Muñoz, el expolicía hoy detenido. Aunque por pedido de la intendenta debió renunciar al Deliberante de Roca, Delgado Sempé es uno de los que se mostró cerca del líder del Consejo de Bienestar Policial respaldando su accionar, pese a las prohibiciones que tenía desde la Justicia.

 

Entonces, lo que se empieza a ver con claridad es un diseño político más sofisticado de lo que parece. Soria intenta correrse del lugar de dirigente confrontativa para construir volumen provincial, incluso habla de una alianza con dirigentes y no con partidos. No descarta un acercamiento con el diputado libertario Anibal Tortoriello. Sabe que para ser competitiva en 2027 necesita algo más que el voto duro de Roca. Hay que sumar, no espantar. Y en esa lógica, moderar el discurso no es debilidad: es cálculo.

Por lo pronto, aunque el peronismo rionegrino encontró algo que hacía tiempo no tenía: una figura con proyección real, también arrastra lo de siempre: internas, egos y operadores que juegan su propio partido.

No todos están dentro del armado de los Soria. El kirchnerismo representado por Martín Doñate y su influencia en el presidente del partido, Sergio Hernández, no se sienten parte. De hecho María Emilia no pudo lograr la foto de unidad el fin de semana pasado en el aniversario de Godoy, donde todos estaban invitados y algunos se olvidaron cómo llegar.

El 2027 parece lejos. Pero en Río Negro ya empezó. Y en ese tablero, la intendenta de Roca eligió un camino distinto: hablar bajo, mientras otros gritan por ella. Falta ver si esa música alcanza para ganar una elección. Si todo el PJ forma parte de la orquesta. O, en definitiva, como sucede siempre en todo lo que tiene que ver con el poder da familia es un "power trio", con Maria Emilia, figura moderada; Martín, bravucón impostor del Gringo; y Carlitos, como operador cada vez más visible.

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