Es una curiosidad, por su carácter singular, lo que sucede en el proceso político de Plottier, la segunda ciudad más importante de Neuquén, por gravitación poblacional y, por ende, cantidad de electores. Hace 15 años que la puja por la intendencia, se libra en una especie de microcosmos; un ámbito reducido a pocos nombres…un reciclado de dirigentes que van y vienen por los pasillos de ese municipio que, gradualmente, se ha tornado tan importante.
Desde que asumió, tras ganar las elecciones, Andrés Peressini, en 2011, este fenómeno micro cósmico se ha ido cumpliendo. Peressini gobernó durante dos mandatos; en 2019, tras pretender que compitiera su hermana sin conseguirlo, encumbró en la Municipalidad a Gloria Ruiz; ésta estuvo en el cargo hasta 2023, cuando asumió como vicegobernadora, y le sucedió (santificado por su antecesora) Luis Bertolini, quien renunció esta semana pasada, tras una crisis política cruzada por una investigación judicial; y asumió el cargo, hasta completar mandato, Malena Resa, quien era presidente del Deliberante, y dirigente activa de Comunidad, el partido que preside la senadora Julieta Corroza.
La actual senadora había competido contra Peressini, en 2015.
Fueron 15 años de intensidad fulgurante. En este período, las sucesiones fueron dándose por negociación, dentro de un reducido círculo que raramente cruzó los límites de la estructura municipal armada. Fueron procesados por la Justicia Gloria Ruiz (destituida en su cargo de vice gobernadora) y Bertolini, ahora, quien renunció mientras se esclarece la causa contra su propia administración. En el tránsito veloz, Plottier se movió con una mentida independencia entre el MPN y el peronismo, en un movimiento pendular siempre culposo, hasta que adquirió la característica líquida de la política en general, y se acomodó, finalmente, dentro del cauce más “conveniente”.
Nunca, en Neuquén, se había dado la singularidad de que la política cazara en un coto tan reducido; tampoco, que la Justicia provincial incidiera tan radicalmente en un Municipio. El impacto no nació, esta vez, de la indignación popular, como ocurriera en Cutral Co, cuando fue la pueblada de 1996, en la que una marea de gente se llevó por delante las instituciones, y al intendente Daniel Martinazzo, dando origen a un proceso que derivó en la supremacía distrital de la familia Rioseco: Aquí, en Plottier 2026, la gente ha sido una convidada de piedra al banquete un poco obsceno de exhibición de pequeños horrores.
En Plottier ha sido distinto, efectivamente. El proceso ha registrado un entramado de corrupción estatal, con negocios para hacer en función del crecimiento, cruzado por la manera en que repercutió la política provincial y sus cambios, en el distrito, y viceversa; y con la acción inédita de la Justicia en la investigación de esa trama laberíntica, un factor que comenzó a incidir desde el affaire Gloria Ruiz. Todo esto, en medio de una relativa calma, o indiferencia, ciudadana.
La pregunta es si la Justicia forma parte de la política y sus maneras de obrar, o si se ha manejado con la independencia republicana que siempre se le asigna, sea o no verdad perogrullesca tal concepto. La otra pregunta es hasta dónde llegará lo que se ha puesto en marcha desde la legitimidad de combatir la corruptela afianzada en el Estado: ¿Cumplirá con lo específico de cada causa, o se transformará en un mecanismo más, una herramienta a usar para el ejercicio de la política, ya sin hacerlo desde las sombras o indirectamente?
Se irá viendo, es posible, qué es lo que pasa con la singularidad de Plottier. La flamante intendente, Malena Resa, designó nuevo gabinete y empezará a trabajar con la intensidad que asegura un mandato reducido. Dentro de este trabajo, hay que descontarlo, estará la construcción política para las elecciones del año próximo. Si uno quisiera ser despiadado, podría asegurarse que, tal vez, sea el principal objetivo, el que ha justificado todo lo precedente, esa pelea larga e indefinida por gobernar la ciudad pegadita a la gran capital, esa sucursal del poder más importante.