Se han cumplido 122 años de la capital neuquina, y esta ciudad llegó a la celebración ya plenamente convertida en la más importante de la Patagonia. De aquel pequeño villorrio en el que se trazaron diagonales y ubicaron lugares estratégicos, entre médanos de arena en movimiento, bardas inconquistables y dos ríos poderosos y abrazados, a esta imponente urbanidad, hay solo poco más de un siglo, pero mucho trabajo, mucha transformación, mucho empecinamiento, y mucha conciencia acerca de la importancia de, simplemente, ser.
De 1904 a 2026, un relámpago de progreso. Todo ha pasado muy rápido. Sin embargo, recién ahora se está alcanzando el peso específico propio en un concierto nacional e internacional. Neuquén no es solo importante por lo que es como ciudad, sino por lo que representa como polo nodal del desarrollo de la Patagonia, del cono sur americano. Su futuro está inexorablemente vinculado al mundo, desde una perspectiva económica y política; y esto se terminó de definir en estos poco más de 40 años que lleva la nueva democracia argentina.
La construcción política que se ha dado en Neuquén explica buena parte de los por qué de su historia.
Neuquén, la capital, empezó a marcar un rumbo propio en la política desde ese esforzado retorno democrático, en 1983. Fue con la intendencia de Jorge Sobisch, porque recién en ese momento se puso sobre la mesa la autonomía capitalina (real) como municipio: hasta ese momento, la ciudad era simplemente un apéndice del gobierno provincial, con administración separada, pero escasa independencia para emprender y tomar decisiones.
A fin de la década siguiente, el triunfo en las elecciones de 1999 del radical Horacio Quiroga, marcó otro hito en ese sentido. Se profundizó la autonomía, con más independencia política. La ciudad vio plasmar decisiones propias, y se pusieron las bases de una estrategia urbana que pretendió sintetizar el espíritu de los fundadores: amalgamar el desarrollo entre la barda y los ríos. Cuatro gobiernos capitalinos, encabezó Quiroga, con una línea política que supo equilibrar negociación con disputa, tanto con los gobiernos provinciales como con los nacionales.
Ahora, ya entrada la tercera década del siglo 21, se vive otra circunstancia que deja marca profunda. El gobierno de Mariano Gaido anticipó una movida electoral de confluencia, con sello propio y coalición amplia. Profundizó el rumbo del déficit cero y la ejecución de obra pública con financiamiento propio; y, desde 2023, participa como integrante de otra gran coalición, la liderada por Rolando Figueroa a nivel provincial, hecho político de enorme relevancia, pues ha sido, en definitiva, la llave que abrió la puerta a una instancia superadora de la larga hegemonía de más de 60 años del MPN.
Este rumbo político, que coordina autonomía con complementariedad, parece firme en la capital neuquina, y explica, desde la política, cómo el desarrollo económico y social es siempre, fatalmente, resultado de los procesos en los que el pueblo participa activamente, a través de las elecciones y también directamente, por diversas vías, sociales, culturales y deportivas.
La ciudad Neuquén, la capital, evidencia en este 122 aniversario un crecimiento mucho más acelerado, pues a las obras públicas financiadas desde el Estado, se le suman centenares de emprendimientos privados, inmobiliarios o de otros negocios económicos, que van dejando marca en el camino del avance hacia la gran exportación de hidrocarburos, que se está preparando para los próximos cuatro años.
Todo esto, obviamente, no es color de rosa. Hay sufrimiento, hay dolores de parto. El crecimiento ha sido desparejo, e inexorablemente ha provocado mayores diferencias entre ricos y pobres. Hay grandes bolsones de pobreza en esta nueva área metropolitana, que no pueden ni deben disimularse. El tema se evalúa constantemente, y, desde la política, se buscan soluciones a tanta disparidad.
No es nuevo el proceso, pero es cada vez más explícito, más contrastante. Las iniciativas apuntan en ese rumbo, de mejorar el equilibrio social. Se acrecienta la inversión en educación, en salud. Se ha reactivado el Hospital Norpatagónico, que durmió varios años una peligrosa siesta de cemento. Es complejo el tema de la marginalidad que provocan fatalmente los grandes centros urbanos, y forma parte de las dificultades del país. Se verá si Neuquén puede mejorar estas variables sociales rápido, pues, ciertamente, condicionarán el auténtico progreso.
El intendente Gaido y el gobernador Figueroa participaron juntos de diversos actos en el día del aniversario. Como suele suceder, ha sido una señal política que va más allá de lo institucional, de lo estrictamente formal.
Todavía queda mucho por hacer, el desafío recién empieza.