Las ultimas semanas ha estado instalado el tema de la paralización del servicio de justicia en la provincia de Neuquén, por las medidas de fuerza llevadas adelante por el sindicato del personal judicial. Nuestra última editorial giró alrededor de esa paralización de la Justicia, de la inmovilización de los expedientes. Pero para nuestra sorpresa, el Poder Judicial de Neuquén, o al menos el fuero Penal o al menos algunas decisiones de algunos jueces, siempre corren los límites de lo imaginable.
En un contexto de absoluta paralización del servicio de justicia, especialmente en el fuero Penal de la Ciudad de Neuquén donde debieron suspenderse y reprogramarse muchas audiencias por el paro del personal judicial, el jueves a la mañana se llevó adelante una audiencia que no se alcanza a entender, que genera todo tipo de comentarios y cuya proyección es realmente preocupante. No lo decimos nosotros. Lo hemos escuchado de voces autorizadas con participación directa en las investigaciones que se vienen llevando adelante hace no menos de 5 años.
En la ciudad y la provincia de Neuquén, Comarsa es sinónimo de contaminación ambiental, de barros petroleros, de alguna suerte de fraude por el que recibían basura petrolera que debían tratar, pero no trataban nada y se quedaban con el dinero, emitiendo certificados falsos. Al menos eso nos ha relatado el Fiscal jefe a cargo de las investigaciones y la acusación, Maximiliano Breide Obeid.
Mucho tiempo pasó desapercibido o fuimos indiferentes a lo que ocurría en la zona norte, de bardas, de nuestra ciudad. Se instaló una empresa, Comarsa, hizo un cerramiento, instaló unos hornos, y comenzó a recibir y apilar camionadas y camionadas de barros. Se empezó a saber que era la tierra contaminada con petróleo, que se debía someter a un proceso de recuperación. Con el tiempo las montañas de barros oscuros acumulados en el predio empezaron a superar los paredones, empezaron a igualar la altura de las edificaciones, y comenzaron a llamar la atención.
En simultáneo la urbanización de Neuquén empezó a crecer hacia el norte y los loteos empezaron a acercarse a la ruta de vinculación con Autovía Norte y Casimiro Gómez, ya frente al Parque Industrial Neuquén. Y la invisible Comarsa se convirtió a la vista de todos en el monstruo de la contaminación. Supimos de incumplimientos, supimos que cobraba por un trabajo que no hacía y que acumulaba sin tratar los barros contaminados de las petroleras.
No tenemos claro que pasó con los controles ambientales provinciales y municipales. Otro tema para otro momento. La provocación de la presencia de semejante montaña de contaminación en la zona rodeada de urbanización fue tal, que se activaron varios frentes. Por un lado, supimos de un convenio para mudar esa planta a otra zona sin riesgo humano (“ponele”, dirían los chicos hoy casi en broma y con mucha incredulidad). Por otro lado, comenzó una investigación penal de la Fiscalía de Neuquén que logró establecer varias cosas: primero que la cantidad de residuos contaminados y contaminantes acumulada supera los 300 mil metros cúbicos de barro. Hablamos de decenas de miles de camiones acopiados en forma irregular. Hagan la división que quieran de esos 300 mil metros cúbicos divididos por la capacidad de camiones grandes.
Por otro lado, se supo que el predio no tenía las condiciones adecuadas, empezando a sospechar que el problema no era solamente lo que se veía en superficie y en altura, sino también la contaminación de superficie y hacia abajo. Eso todavía no está medido, pero se sabe con certeza que hay contaminación enterrada. Y esta maniobra absolutamente ilegal, de falsear certificados fingiendo que los barros recibidos se trataban en la planta y se superaba el riesgo de contaminación, según el fiscal Breide Obeid, habría generado un ingreso a Comarsa de 41 millones de dólares.
También supimos que ninguno de los dueños ni gerentes encumbrados, ni sus familias. vivieron ni viven en la zona. Para ellos Neuquén ha sido un basurero al que le han sacado millones de dólares, dejando un pasivo ambiental para los que acá habitamos. Y empezamos a escuchar que esos barros provocan cáncer. Esa ha sido la palabra impactante que el fiscal Breide Obeid ha repetido para transmitir con claridad el mensaje del riesgo real de esa contaminación: cáncer y contaminación del aire.
Ustedes dirán que todas las personas vinculadas a las decisiones sobre estos groseros hechos criminales estarán prontas a ser condenadas a penas ejemplares, y la obligación de restituir el ambiente sano y vivible. No, ahí aparece nuestra incomprensible “Justicia provincial Penal”. En la audiencia del jueves, en forma absolutamente sorpresiva e inesperada, según nos han dicho el fiscal y querellantes, el juez Lucas Yancarelli le otorgó la suspensión de juicio a prueba al dueño y a los gerentes.
El fiscal Breide Obeid nos dijo en una entrevista que las personas serían Juan Manuel Luis, el dueño de todo, y una persona de apellido Bacilota, que sería el gerente encargado, entre otros responsables ¿Saben que es la suspensión de juicio a prueba? Es un beneficio. Es una salida de emergencia para tirarse en el ultimo momento previo a un juicio del que sabían podía recaer condena. Es como abrir una ventanita incómoda y sucia para escaparse de las responsabilidades.
El fiscal señaló la sorpresa que, por primera vez en 5 años, las personas que iban a ser beneficiadas por la decisión del juez Yancarelli, se hicieran presentes en Neuquén. Durante las decenas de audiencias en estos 5 años, jamás vinieron, siempre se conectaron virtual. Pero ahora lo hicieron, y en apariencia con una actitud displicente y soberbia, como quien sabe lo que va a ocurrir. ¿Como sería posible eso no? Y la defensa ejercida por los doctores Mario Rodríguez Gómez, juez jubilado, y Marcelo Muñoz, juez destituido, tal vez en algún tiempo compañeros de trabajo de Yancarelli. Las partes en el proceso penal pueden peticionar lo que quieran, lo más absurdo porque para eso está el Juez de Garantías, para poner límites, razonabilidad, legalidad.
Las querellas que acompañaron al fiscal Breide Obeid representan a la Asociación de Abogados Ambientalistas y a la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén, en ambos casos con muy activos y conocidos abogados penalistas locales, los doctores Emanuel Roa Moreno y Bruno Vadalá, respectivamente, junto a otros profesionales.
Nadie de todos los experimentados letrados de Fiscalía Penal y de querellas, pudo entender lo que ha ocurrido. Todos en sintonía entienden que ha ocurrido una absoluta arbitrariedad, que la decisión de otorgar suspensión de juicio a prueba en lugar de abrir el juicio como corresponde viola todas las reglas del sistema acusatorio penal que tanto se halaga de la provincia de Neuquén.
Ustedes estarán pensando qué pasa con la montaña de barro contaminado que intoxica el aire y provoca cáncer. Por supuesto que el juez muy diligente también se ocupó de eso, les dio mas plazo que la propia autoridad de Medio Ambiente, y además les ordenó retirar los barros pero no remediar la contaminación que dejan si es que alguna vez bajan esas pilas de metros y metros. Estamos hablando de gente como Juan Manuel Luis, que recibió e incumplió al menos cuatro planes de retiro del material acopiado en el basurero petrolero monumento neuquino. Y a esos personajes ejemplares, se los beneficia con esa figura tan complicada de entender como la suspensión de juicio a prueba.
Que nosotros, ciudadanos comunes, no entendamos las decisiones y proceder del juez Yancarelli, es grave. Que el fiscal y querellantes no entiendan esas decisiones y proceder, parece bastante más grave. Ambas partes acusadoras, después del impacto que las inmovilizó, anticiparon que van a impugnar e intentar revertir esto. La sensación de impunidad es enorme. Explosión en una refinería que intentan esconder con estas suspensiones de juicio a prueba, contaminación ambiental a cara descubierta y por millones de dólares, que también se tapa con esta suspensión de juicio a prueba.
Es una vergüenza, preocupante y riesgoso lo que estamos presenciando. La justicia estaba paralizada pero se movió muy diligentemente para beneficiar a quienes -en apariencia- no lo merecen, y no tienen derecho a ello. El mensaje a la comunidad y a la criminalidad que se proyecta con esa decisión, es irritante. No se puede validar que se abuse de esa nefasta figura de la suspensión de juicio a prueba cuando estaba a punto de comenzar el juicio para debatir las acusaciones criminales de fiscales y querellantes contra los señalados como responsables. ¿Por qué motivo los imputados no eligieron el juicio para mostrar a la comunidad de Neuquén que son realmente inocentes? ¿Por qué lanzarse por el ventiluz de emergencia para no enfrentar las responsabilidades? ¿Por qué se admite la figura de la suspensión de juicio a prueba cuando ya era inminente el juicio y los imputados no cumplieron nada? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta razonable. Todo sospecha y la certeza que esa montaña de mugre petrolera sigue y seguirá ahí. Cuando la mugre millonaria llega a los pies de la Justicia nada bueno se puede esperar