Es difícil calificar la salud de las finanzas públicas, y, mucho más, hacer lo propio con la economía general de un país o una provincia. Son muchos los enfoques y las variables a considerar, más allá de los recursos y gastos del Estado, pues nunca hay que olvidar que el Estado es una parte (grande o chica, depende de cuál) de una sociedad que es integrada, mayoritariamente, por personas que no viven bajo su directo amparo, sino, al revés, aportando a su sostén y eventual crecimiento.
Así, pues, se está condenado de antemano a hablar más de sensaciones y percepciones diversas, antes que de fría economía. Y es desde este singular enfoque, que hay actualmente una percepción general, en Neuquén, de que a la provincia le va bien, mejor que al país.
Traducido rápidamente a las sensaciones políticas, se observa, en este mes número 10 del año, a un gobierno nacional, el de los hermanos Milei, con problemas en la materia que supuestamente mejor manejaba, la economía; y que esos problemas le están quitando el prestigio, al menos entre los opinadores más vulgares, entendiendo, abarcados en este concepto, a la mayoría de las personas, que pocos conocimientos técnicos o específicos de economía tiene.
En contraposición a esta apresurada y superficial descripción, a Neuquén se la percibe bien, más allá de las dificultades sociales que arrastra como cualquier distrito del país; y esta imagen derrama inexorablemente beneficio político para quienes lideran cargos públicos elegidos por el pueblo.
¿Tiene asidero esta percepción, descripta, insisto, groseramente?
Hay datos en dirección a esta sensación política. Neuquén tiene recursos en crecimiento: En Septiembre, para dar un ejemplo reciente, citado en notas periodísticas, el Estado neuquino recaudó a nivel récord, potenciado, fundamentalmente, por las regalías de gas y petróleo, que vienen de las operadoras de Vaca Muerta.
Según cita el periodista Julián Henríquez, mencionando a su vez como fuente a la subsecretaría de Ingresos Públicos, sumó más de 740 mil millones de pesos en el mes pasado.
La cifra, que hay que ver en el contexto (es decir, cruzándola con los gastos), representa, según la nota periodística, alrededor de un millón de pesos por habitante: más de lo que pueden mostrar provincias históricamente más ricas, como Córdoba, o Santa Fe.
Los ingresos de Neuquén, como se ha afirmado en esta columna varias veces, se han potenciado este año, no solamente por el crecimiento productivo de Vaca Muerta, sino también por el precio del petróleo, causado por el conflicto en Medio Oriente, y el cierre total o parcial del Estrecho de Ormuz. El barril de crudo se ha mantenido entre los 85 y 100 dólares, una cotización muy alta, en términos históricos.
Neuquén también es la provincia que más “gasta” por habitante, siempre en referencia al Estado. Registra “el nivel de gasto público mensual por habitante más alto de Argentina”, alcanzando aproximadamente 982.000 pesos, por persona, al mes, según datos oficiales, y relevamientos de la Fundación Libertad, a marzo de este año.
Esta cifra “triplica ampliamente el promedio de gasto público provincial de todo el país, que está en 277.505 pesos mensuales por habitante, según el mismo informe.
En concreto, Neuquén tiene un gasto público por persona equivalente a lo que recauda. Esto, en sí mismo, no indica nada: para sacar conclusiones, antes habría que tener el desglose de cómo se gasta esa suma.
Aquí viene un primer dato interesante: el nivel de inversión en obra pública, en Seguridad, en Educación y en Salud, se ha incrementado este año, y venía de un primer incremento respecto de gobiernos anteriores. En concreto, de ese gasto per cápita que indican los informes, hay una parte importante destinada al beneficio general, y no del Estado en sí mismo, en cuanto a su propio funcionamiento.
La incidencia de la masa salarial, incluso con la cláusula acordada históricamente en paritarias de actualización por inflación, es variable, pero, según los datos disponibles (y presupuestados) está por debajo de 70 por ciento. Esto la hace manejable, aunque ciertamente sería mejor si fuera inferior a esos niveles: Sucede que Neuquén viene de una gestión anterior que había llegado a endeudarse, o pedir regalías anticipadas, para cumplir sus compromisos salariales.
Así, hay razones para la sensación general acerca de la buena salud económica de Neuquén; y no será fácil, para cualquier oposición que se plantee a los actuales oficialismos, encontrar motivos para la competencia, en este rubro.
Igual, se encontrarán pelos en la leche. Cada enfoque político inventa su propia realidad; y, en Neuquén, también sucederá esto, cuando llegue el momento, y empiecen los candidatos su ronda de elogios y reproches.