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Si acelera en infraestructura hay razones para el optimismo en Neuquén

No hay mucho tiempo para aprovechar la ola que genera Vaca Muerta. Por qué el país sigue atrasado. El impacto real del turismo.

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El mayor drama de Argentina es que sigue atrasado: el país no genera el crecimiento necesario para adecuarse al nivel de las naciones más desarrolladas. Las mejoras, tan alabadas, conseguidas en la economía, todavía no han producido lo que sus vecinos americanos ya consiguieron. La inflación, por ejemplo, es mucho más alta aquí que en Uruguay, o Chile, o Brasil; e incluso Bolivia, en medio de una fuerte convulsión, tiene menos inflación.

En ese contexto, todo se relativiza en cuanto a sus distritos. Sin embargo, entre las provincias, Neuquén se ubica entre las primeras en cuanto a producción -en este caso, de energía-, y muestra un comportamiento que la ubica a la altura de las más productivas, y, por ende, con mayores posibilidades, como Buenos Aires, o Córdoba, o Santa Fe. Hay una convicción que está instalada entre quienes analizan estas cuestiones despojándolas del interés político u electoral inmediato: Si Neuquén acelera, y se pone al día con su déficit de infraestructura, puede protagonizar la primera gran revolución social patagónica, pues tiene chances de mejorar efectivamente el nivel de vida de su población.

Por eso es que se entiende la real importancia de que el gobierno de Rolando Figueroa haya vuelto al mercado de crédito internacional, y colocado bonos en dólares por unos 500 millones de dólares, a una tasa de 7,35 por ciento: no es la operación en sí, la toma de deuda a mediano  plazo, lo interesante, sino el destino que se le dará a esa inyección de billetes verdes: acelerar las obras de infraestructura, acelerar porque el atraso sigue vigente, y puede perjudicar seriamente el progreso que potencialmente sugiere la explosiva contundencia de los pozos de Vaca Muerta.

La oportunidad es ahora, no durará mucho tiempo, y, por lo tanto, como decía Hernández, allí por 1879, a través de su inmortal personaje, “la ocasión es como el fierro, se ha de machacar caliente”.

Demasiados fierros se han enfriado sin machacar en Neuquén, en los últimos 50 años. El apuro necesario parece ser entendido, y si hay algo que distrae, o que podrá distraer, evidentemente no podrá perderse el rumbo de la aceleración, que es lo que genera un moderado optimismo real y concreto, especialmente entre inversores, entre gente que puede inyectar dinero y bienes para una mayor producción de riqueza en la provincia.

En este contexto, se ha destacado desde el gobierno en los últimos días que puede haber un “renacimiento” en la comarca de Cutral Co y Plaza Huincul, y se mencionó dos ejemplos concretos, una fábrica de caños flexibles y una planta separadora de gases. Ambos emprendimientos, de inversión privada, pueden generar mucho trabajo, y contribuir a concretar esa máxima que Neuquén tiene desde hace tiempo, pero que muy raramente ha aplicado, que es agregar valor a la energía que aquí se produce.

También se ha demostrado, por vía de la constatación efectiva, el resultado que da impulsar el turismo, como una de las ramas de la economía promisorias en esta provincia. Es muy contundente el ejemplo de la capital neuquina. La ciudad, en medio de obras (de infraestructura) muy importantes, tuvo 80 por ciento de ocupación turística durante las últimas semanas. Saltó del 60 al 80 cuando comenzaron las vacaciones de invierno. Esto, que implica el movimiento de miles de millones de pesos que, de otra manera, no habrían aparecido, es un dato para el optimismo, y también para terminar de entender que, si se sigue en el mismo rumbo, sumando atractivos para los visitantes, el panorama solo puede mejorar.

 También hay una constatación efectiva, real, de lo conveniente que ha sido acelerar los cambios en este rubro. Por ejemplo, la adjudicación rápida que se hizo del cerro Chapelco, tras una licitación que venía demorándose demasiado, evidentemente provoca resultados concretos. Allí se ha inaugurado una nueva telecabina -estuvo Figueroa, y estuvo Daniel Scioli- justo cuando la nieve empezó a reinar. El producto nieve está asociado con el turismo de invierno, y ¿qué hace falta? Pues, acelerar, acelerar la infraestructura, pues no basta con el paisaje, con lo que la naturaleza aporta, sino que se necesita mejorar rutas, aeropuertos, accesos, hoteles, restaurantes, en fin, hace falta progresar desde la base, no desde los deseos o desde la utopía.

Si se le da crédito a aquello de que a los tibios los escupe Dios, Neuquén ha recibido ya demasiados escupitajos. Acelerando, casi con obsesión, sin dejar de mirar a quienes necesitan una mano, una ayuda, la transformación es posible, y la tortilla se puede volver, como decía la canción popular de la guerra civil española, para pasar de ser la provincia pobre y olvidada de la década del ’60 del siglo pasado, a la más pujante, la más moderna, la más progresista, sin necesidad de la retórica hueca o los cansadores discursos panfletarios.

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