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AMBA I: la apuesta del Gobierno por el transporte eléctrico que también importa para Vaca Muerta

La iniciativa forma parte de un programa de 16 proyectos por más de US$ 6.600 millones. Para Neuquén, el avance de la infraestructura eléctrica nacional es relevante ante el crecimiento de Vaca Muerta y las necesidades de inversión que demanda el desarrollo energético.

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Para Neuquén, el avance de la infraestructura eléctrica nacional es relevante ante el crecimiento de Vaca Muerta

El Gobierno nacional presentó ante inversores nacionales e internacionales la licitación de AMBA I, una obra de aproximadamente US$ 800 millones destinada a ampliar la capacidad de transporte eléctrico. Aunque el proyecto se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires, forma parte de un plan federal de infraestructura que adquiere relevancia para Neuquén frente a la expansión de Vaca Muerta y las crecientes necesidades del sistema energético.

La iniciativa contempla 270 kilómetros de líneas de alta y media tensión, la incorporación de 2.160 megavoltamperios (MVA) de potencia y un plazo de ejecución estimado en 52 meses para sus dos etapas. El esquema prevé que las inversiones sean realizadas por el sector privado mediante una concesión de obra.

Durante una conferencia con representantes del sector financiero, empresas y autoridades internacionales, funcionarios nacionales expusieron los aspectos técnicos, legales y regulatorios del proyecto. También destacaron la posibilidad de incorporar garantías del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sujetas a aprobación, y de solicitar la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Un plan que trasciende al AMBA

AMBA I es la primera de 16 iniciativas incluidas en el Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, que prevé inversiones superiores a los US$ 6.600 millones y la incorporación de 5.610 kilómetros de líneas de 500 kilovoltios en todo el país.

El objetivo es reforzar la capacidad de transmisión, mejorar la confiabilidad del abastecimiento y reducir las restricciones de una infraestructura que requiere nuevas inversiones para responder a las necesidades del sistema.

Para Neuquén, el vínculo con este programa se encuentra en el desafío de acompañar el desarrollo de los recursos energéticos con obras que permitan transportar y utilizar la energía de manera eficiente. El crecimiento de Vaca Muerta no solo exige inversiones en pozos, ductos y plantas de tratamiento: también incrementa la importancia de contar con infraestructura eléctrica suficiente para sostener las operaciones industriales y los proyectos asociados a la actividad.

Sin embargo, AMBA I no contempla obras específicas en la provincia. Su impacto sobre Neuquén sería indirecto, en la medida en que la ampliación de la red nacional contribuya a mejorar la capacidad y la seguridad del sistema eléctrico en su conjunto.

El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, sostuvo que las obras prioritarias para modernizar el transporte eléctrico ya estaban identificadas y que el Gobierno decidió avanzar mediante mecanismos que permitan financiar su ejecución con capital privado.

Por su parte, el subsecretario de Energía Eléctrica, Damián Sanfilippo, precisó que el programa incluye intervenciones en distintas regiones y niveles de tensión. La propuesta busca establecer condiciones regulatorias y financieras que permitan atraer inversores para proyectos de largo plazo.

La representante del Grupo BID en Argentina, Viviana Alva Hart, destacó la asistencia técnica del organismo y el trabajo para estructurar una garantía que, si obtiene la aprobación correspondiente, contribuiría a mitigar riesgos y facilitar el financiamiento privado.

El desafío para el desarrollo energético

El avance de Vaca Muerta posiciona a Neuquén como una pieza central de la producción de hidrocarburos del país. Para sostener ese crecimiento, la infraestructura de transporte de petróleo y gas debe complementarse con redes eléctricas capaces de responder a la expansión industrial y a las nuevas demandas.

En ese contexto, la licitación de AMBA I pone en marcha una parte de la agenda nacional de inversiones en transmisión. El desafío será que el conjunto de las obras previstas acompañe las necesidades de las distintas regiones, incluidas las áreas productoras, y permita convertir el potencial energético argentino en mayor capacidad de abastecimiento y desarrollo económico.

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