Mientras el entramado productivo argentino continúa atravesando una etapa de contracción, Neuquén se mueve en sentido contrario. Impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y la demanda que genera la actividad hidrocarburífera, la provincia logró incrementar la cantidad de empleadores formales desde diciembre de 2023 y se convirtió en la única jurisdicción del país con saldo positivo en ese período.
Según los datos relevados, Neuquén sumó 148 nuevas empresas registradas, al pasar de 8.950 a 9.098 empleadores. El aumento representa una expansión del 1,7% del universo empresarial formal de la provincia.
La cifra adquiere mayor relevancia al compararla con el comportamiento del resto del país. Durante el mismo período, la Argentina registró una pérdida neta de 30.385 empleadores privados, equivalente a una reducción del 6% del tejido empresarial.
El contraste muestra el peso que tiene la actividad energética en la economía neuquina. La expansión de la producción no convencional genera una demanda sostenida de servicios y proveedores que alcanza a múltiples sectores de la economía: desde empresas especializadas en la industria hidrocarburífera hasta firmas de transporte, logística, construcción, mantenimiento, gastronomía y distintos servicios profesionales.
Vaca Muerta, el motor que sostiene la actividad
El desarrollo de la formación Vaca Muerta aparece como uno de los principales factores que explican la diferencia entre Neuquén y el escenario nacional. La llegada de inversiones y el crecimiento de la producción hidrocarburífera ampliaron la necesidad de infraestructura y servicios alrededor de los yacimientos. Ese movimiento permitió que numerosas empresas locales y nuevas pymes encontraran oportunidades de negocios aun en un contexto marcado por la menor actividad económica en buena parte del país.
La dinámica también repercute sobre el mercado laboral. La incorporación de nuevos empleadores amplía la base de empresas capaces de generar puestos de trabajo formales y, al mismo tiempo, fortalece una cadena de proveedores que se extiende más allá de las compañías directamente vinculadas con la extracción de petróleo y gas. La evolución neuquina se diferencia con claridad de la registrada en los manera, el fenómeno energético funciona como un amortiguador frente a la contracción de otros sectores de la economía.
La evolución neuquina se diferencia con claridad de la registrada en los principales distritos económicos del país. Buenos Aires encabezó la pérdida de empleadores, con 8.076 empresas menos, lo que representa una caída del 4,8%. Le siguieron Córdoba, que perdió 4.796 firmas (-9,3%); la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 3.184 empleadores menos (-2,6%); y Santa Fe, que registró una baja de 3.043 empresas (-6,1%).
El resultado nacional expone así una reducción generalizada de la cantidad de unidades productivas, en contraste con el crecimiento registrado en Neuquén. La diferencia no se explica solamente por el tamaño de la economía provincial, sino también por el momento particular que atraviesa su principal complejo productivo. Mientras distintas actividades enfrentan una menor demanda y mayores dificultades para sostener sus estructuras, el sector energético neuquino mantiene un nivel de inversión y actividad capaz de generar nuevos negocios alrededor de Vaca Muerta.
Más proveedores y una economía que se diversifica
Uno de los efectos más visibles de esta expansión es el crecimiento del ecosistema de empresas que se mueve alrededor de la actividad hidrocarburífera. La necesidad de abastecimiento permanente de los yacimientos abre oportunidades para proveedores de distintos tamaños. Transporte, movimiento de cargas, alquiler de maquinaria, obras civiles, servicios técnicos, mantenimiento y logística forman parte de una cadena que requiere cada vez más capacidad instalada.
A esto se suma el impacto indirecto sobre actividades comerciales y de servicios en las localidades vinculadas al desarrollo hidrocarburífero. El crecimiento de 148 empleadores registrado desde diciembre de 2023 puede leerse, en ese contexto, como una señal de resiliencia del entramado empresarial neuquino frente a un escenario nacional adverso.
La particularidad de Neuquén queda expuesta al observar el mapa nacional. Con una caída de más de 30 mil empleadores privados, el retroceso del 6% muestra una reducción significativa de la cantidad de empresas que sostienen empleo formal y actividad económica. En ese escenario, la provincia no solo evitó la tendencia negativa, sino que consiguió ampliar su universo empresarial.
El desafío para Neuquén será sostener esta dinámica y convertir el impulso extraordinario de Vaca Muerta en un proceso de desarrollo más amplio y duradero, capaz de fortalecer a las pymes locales, generar empleo y ampliar la matriz productiva provincial. Por ahora, los números marcan una diferencia contundente: mientras el entramado empresario argentino se achica, Neuquén crece y vuelve a quedar como la excepción, con la industria energética como principal motor de esa resistencia.