¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Vaca Muerta frente a su prueba política: el potencial ya no alcanza sin reglas estables

Un análisis advierte que el futuro del desarrollo energético dependerá más de la consistencia política que del recurso.

PUBLICIDAD
el informe concluye que el futuro del principal activo energético del país dependerá menos de la geología y más de la capacidad de construir previsibilidad

El potencial de Vaca Muerta dejó de estar en discusión, pero su desarrollo a gran escala dependerá cada vez más de la estabilidad política y macroeconómica. Así lo plantea Pablo Besmedrisnik, director de VDC Consultores,  quien advierte que el verdadero desafío no es técnico sino institucional.

Según el especialista, la formación ya demostró niveles de productividad y eficiencia comparables con los principales desarrollos no convencionales de Estados Unidos. Sin embargo, sostiene que el interrogante central pasa por la capacidad del país de sostener en el tiempo reglas claras que permitan transformar ese potencial en inversiones sostenidas.

En ese marco, el análisis remarca que el desarrollo energético se volvió una variable clave de la macroeconomía argentina, especialmente por su capacidad de generar divisas. La expansión de la producción y las exportaciones aparece como un factor determinante para aliviar la histórica restricción externa.

El informe también señala que existen señales más favorables en el frente económico, como cierta normalización de variables macro, mejora fiscal y menor volatilidad cambiaria, lo que configura un entorno más atractivo para inversiones de largo plazo. A esto se suma el avance en infraestructura clave —como gasoductos y proyectos de evacuación— que podría destrabar uno de los principales límites del sector.

No obstante, Besmedrisnik advierte que estas condiciones, si bien necesarias, no son suficientes. La competencia global por capital es intensa y otros países productores ofrecen mayor previsibilidad, lo que obliga a la Argentina a consolidar su credibilidad para atraer inversiones.

En ese punto, el factor político aparece como decisivo. El análisis plantea que los inversores no solo observan la gestión actual, sino también la posibilidad de continuidad o consenso en las reglas de juego hacia adelante, especialmente de cara al escenario electoral de 2027.

Entre los principales riesgos, se mencionan la volatilidad histórica de la economía argentina, las altas tasas de financiamiento y la fragilidad de algunas variables sociales, que podrían afectar la sostenibilidad del programa económico y, en consecuencia, las decisiones de inversión en el sector energético.

Como antecedente, el desarrollo de Vaca Muerta atravesó distintos ciclos de expansión y freno en la última década, condicionados por cambios en la política económica, controles cambiarios y restricciones al giro de utilidades. Estos vaivenes impactaron directamente en el ritmo de inversión y en la llegada de nuevos actores al mercado.

A su vez, la industria energética en Argentina ha estado históricamente atravesada por esquemas regulatorios inestables, congelamientos tarifarios y revisiones contractuales, factores que deterioraron la confianza de los inversores en proyectos de largo plazo.

En este contexto, el informe concluye que el futuro del principal activo energético del país dependerá menos de la geología y más de la capacidad de construir previsibilidad. Sin ese factor, advierte, el riesgo es que el crecimiento avance, pero a un ritmo menor al que permitiría su potencial.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD