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La otra Vaca Muerta: cobre y litio prometen una lluvia de dólares para Argentina

El cobre y el litio atraen inversiones y prometen miles de millones de dólares en exportaciones. Empresarios y especialistas advierten que ahora el desafío es acelerar proyectos, formar talento y ampliar la infraestructura.

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la actividad aparece cada vez más cerca de convertirse en un nuevo motor de generación de divisas, empleo e inversiones.

Mientras Vaca Muerta concentra gran parte de la atención por su impacto en la producción energética, la minería comienza a consolidarse como otro de los sectores llamados a transformar la economía argentina durante la próxima década. Con una demanda global creciente de cobre y litio, proyectos en distintas etapas de desarrollo y perspectivas de exportación récord, la actividad aparece cada vez más cerca de convertirse en un nuevo motor de generación de divisas, empleo e inversiones.

Esa fue una de las principales conclusiones que surgieron durante la Semana de la Ingeniería organizada por el Centro Argentino de Ingenieros, donde ejecutivos de empresas mineras, funcionarios nacionales y especialistas coincidieron en que la oportunidad ya está identificada. El desafío ahora es convertir el potencial en producción concreta.

El escenario internacional juega a favor. La transición energética global está impulsando una demanda sin precedentes de minerales críticos para la electrificación, la movilidad sustentable y el almacenamiento de energía. En ese contexto, Argentina posee algunas de las mayores reservas de cobre y litio del mundo y cuenta con una cartera de proyectos que podría modificar significativamente el perfil exportador del país.

Pablo Bereciartua, presidente del Centro Argentino de Ingenieros, destacó que la minería ya genera exportaciones superiores a los US$ 5.400 millones anuales y moviliza cerca de 180 proyectos distribuidos en distintas provincias. Para el directivo, la actividad tiene el potencial de convertirse en uno de los principales vectores de desarrollo económico de largo plazo.

Las proyecciones de crecimiento son contundentes. Según datos expuestos durante el encuentro, el país podría alcanzar exportaciones de litio por US$ 7.400 millones hacia 2030, mientras que el cobre tendría capacidad para generar más de US$ 19.000 millones anuales hacia 2035, impulsado por la entrada en operación de nuevos emprendimientos de gran escala.

Martín Pérez de Solay, CEO de Glencore Argentina, sostuvo que el país se encuentra frente a una ventana de oportunidad difícil de repetir. Según explicó, el mercado mundial enfrenta una creciente escasez de cobre y las proyecciones indican que la demanda superará ampliamente la oferta disponible durante la próxima década. "Argentina llega en el momento justo para desarrollar proyectos que podrían comenzar a producir cuando el mundo más necesite cobre", afirmó.

Sin embargo, los participantes del encuentro coincidieron en que el potencial geológico no alcanza por sí solo. Para transformar los recursos en exportaciones será necesario resolver una serie de desafíos estructurales que condicionan la competitividad de los proyectos.

La infraestructura encabeza esa lista. Rutas, líneas eléctricas, sistemas logísticos y capacidad de transporte aparecen como factores determinantes para acompañar el crecimiento de la actividad minera, especialmente en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.

Otro de los puntos críticos es la disponibilidad de recursos humanos. El desarrollo simultáneo de múltiples proyectos demandará miles de trabajadores especializados, desde operarios y técnicos hasta ingenieros y profesionales vinculados a distintas disciplinas. La necesidad de ampliar la formación de talento fue uno de los mensajes más repetidos durante la jornada. Los referentes de la industria advirtieron que la velocidad de crecimiento proyectada exigirá incorporar una nueva generación de profesionales capaces de sostener el desarrollo de una actividad cada vez más tecnificada y compleja.

A esto se suma la necesidad de fortalecer las cadenas de proveedores locales y consolidar modelos de gestión ambiental y relacionamiento comunitario que permitan garantizar la sustentabilidad de los proyectos en el largo plazo. Desde el Gobierno nacional también destacaron el interés inversor que está despertando el sector. Actualmente existen nueve proyectos mineros aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un esquema que busca acelerar el desembarco de capitales y mejorar las condiciones para emprendimientos de gran escala.

La conclusión que dejó la Semana de la Ingeniería fue contundente: así como Vaca Muerta se convirtió en el símbolo del potencial energético argentino, la minería tiene condiciones para transformarse en el próximo gran capítulo de crecimiento económico. Pero para que eso ocurra, el país deberá avanzar con rapidez en infraestructura, formación de talento y ejecución de proyectos

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