El Gobierno nacional aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto de ampliación del gasoducto Perito Moreno, una obra estratégica para el sistema de transporte de gas de Vaca Muerta que demandará una inversión inicial superior a los USD 500 millones y que refuerza el nuevo ciclo de expansión del negocio midstream en la Argentina.
La iniciativa será desarrollada por Transportadora Gas del Sur (TGS) y apunta a sumar 12 millones de metros cúbicos diarios adicionales de capacidad de transporte hacia el Área Metropolitana de Buenos Aires antes del invierno de 2027.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que el proyecto representa un “cambio de paradigma” porque será financiado y ejecutado por el sector privado, sin intervención directa del Estado en la contratación de la capacidad adicional.
La ampliación del Perito Moreno se convirtió rápidamente en una de las obras más relevantes para el desarrollo de infraestructura energética en el país, ya que permitirá evacuar mayores volúmenes de gas shale desde Neuquén y acompañar el crecimiento acelerado de la producción no convencional.
En la industria consideran que el cuello de botella dejó de estar en la perforación y pasó a concentrarse en la infraestructura de transporte. Por eso, el midstream aparece ahora como uno de los segmentos más dinámicos de inversión dentro de Vaca Muerta.
La obra de TGS se suma a una serie de proyectos estratégicos impulsados bajo el paraguas del RIGI, el esquema creado por el Gobierno para atraer grandes capitales mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios.
Actualmente, el régimen ya acumula 14 proyectos aprobados por inversiones cercanas a USD 28.000 millones, mientras otros 22 desarrollos permanecen en evaluación y podrían elevar el monto total comprometido hasta USD 97.000 millones.
Dentro del sector energético, uno de los proyectos más relevantes aprobados es el desarrollo de GNL liderado por YPF junto a socios internacionales para exportar gas de Vaca Muerta a gran escala. La iniciativa contempla plantas de licuefacción, infraestructura portuaria y nuevos sistemas de transporte, y es considerada una de las apuestas exportadoras más ambiciosas del país para la próxima década.
También avanzan obras vinculadas a ampliaciones de oleoductos y terminales de exportación de crudo, impulsadas por el crecimiento récord de la producción shale en Neuquén. Entre ellas sobresale el proyecto Vaca Muerta Oil Sur, promovido por un consorcio de empresas petroleras para expandir la capacidad de evacuación de petróleo hacia la costa atlántica.
En minería, el RIGI también concentra iniciativas multimillonarias ligadas al cobre, litio, oro y uranio. Entre los proyectos bajo análisis aparecen desarrollos de cobre en San Juan y Catamarca, además de iniciativas de litio en el NOA que buscan aprovechar el crecimiento global de la demanda vinculada a la transición energética.
En el caso de Río Negro, el proyecto minero Calcatreu, impulsado por Patagonia Gold, también aparece entre los desarrollos que podrían ingresar al esquema para acelerar inversiones y producción.
Para el Gobierno, el avance del RIGI representa una herramienta central para destrabar proyectos de infraestructura energética y minera que requieren grandes desembolsos de capital y largos períodos de recuperación.
En el mercado energético sostienen que la aprobación de la ampliación del Perito Moreno marca además una señal clave para el desarrollo del shale argentino: la necesidad de expandir rápidamente la infraestructura de transporte para evitar que el crecimiento productivo de Vaca Muerta quede limitado por falta de capacidad logística.
La producción de gas y petróleo no convencional viene creciendo a niveles récord durante 2026 y las proyecciones de la industria anticipan nuevos máximos históricos para los próximos años. Sin embargo, especialistas advierten que sostener ese ritmo dependerá en gran medida de la velocidad con la que avancen los proyectos de midstream.
Con el ingreso del proyecto de TGS al RIGI, el sector energético suma así una nueva pieza clave para consolidar a Vaca Muerta como plataforma exportadora de escala global y como principal motor de inversiones de la economía argentina.