El impulso de Vaca Muerta transformó la balanza energética argentina y colocó a Neuquén en el centro de la escena internacional. Entre 2022 y fines de 2025, las exportaciones de petróleo crecieron un 182%, al pasar de 110 mil a 309 mil barriles diarios, consolidando un récord histórico que evidencia la madurez de la producción no convencional en la provincia.
Este crecimiento sostenido no solo impacta en los hidrocarburos líquidos. Las exportaciones de gas natural aumentaron un 27%, mientras que las importaciones de gas desde Bolivia prácticamente desaparecieron y las compras de GNL cayeron un 42%. Por su parte, la importación de combustibles líquidos, como naftas y gasoil, se redujo en un 65%, reflejando un cambio estructural en el comercio energético argentino.
“Vaca Muerta está demostrando que la producción local puede sostener el crecimiento de la economía y reducir nuestra dependencia del exterior”, señalaron especialistas del sector.
La mayor disponibilidad de gas natural local permitió además disminuir el uso de combustibles líquidos en generación eléctrica, contribuyendo a la caída de importaciones y a la consolidación de la autonomía energética.
El impacto positivo también se refleja en las finanzas provinciales y nacionales. Con un precio del crudo en torno a 80 U$S/bbl, Neuquén podría incrementar sus ingresos por regalías en 670 millones de dólares respecto al año anterior.
Además, la recaudación por retenciones a la exportación de petróleo y el impuesto a las ganancias aumentarían alrededor de 160 millones de dólares, mientras que otras provincias productoras verían crecer sus ingresos por impuestos locales, consolidando un flujo de recursos que refuerza la inversión en infraestructura y servicios.
Según un informe de la consultora Economía & Energía, la balanza comercial energética proyecta para 2026 un superávit de entre 9.681 millones y 14.522 millones de dólares, dependiendo de los escenarios internacionales.
En un escenario moderado, con Brent a 80 U$S/bbl, el superávit alcanzaría 9.681 millones de dólares. En uno intermedio, con un Brent a 100 U$S/bbl, treparía a 12.100 millones, y en contexto más optimista, con un Brent a 120 U$S/bbl, el saldo positivo podría escalar a 14.522 millones, marcando un récord histórico frente a los déficits registrados en 2022 durante la guerra en Ucrania.
A pesar del aumento de los precios internacionales, el efecto sobre las tarifas locales sería limitado gracias a la menor dependencia de importaciones. Incluso en el escenario más exigente, la electricidad subiría un 5,1% y el gas un 3,6%.
Los subsidios a la energía, por su parte, se mantendrían en torno al 0,6% del PIB, significativamente por debajo de los niveles de 2022, cuando alcanzaron 12.000 millones de dólares, afectando 1,9% del PBI.
El informe destaca que la expansión de Vaca Muerta no solo impulsa la balanza comercial, sino que también refuerza la infraestructura, el empleo y la economía regional. La mayor producción permitió generar proyectos de transporte y exportación de gas y petróleo, licitaciones de nuevas áreas, y consolidar a Neuquén como epicentro del desarrollo energético no convencional.
El contexto internacional también juega a favor de Argentina. La escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones sobre rutas clave como el estrecho de Ormuz han elevado los precios del petróleo y el GNL, ofreciendo una oportunidad única para que el país capitalice la demanda global y consolide un superávit histórico.
En contraste con crisis anteriores, la Argentina encuentra ahora un escenario de mayor resiliencia energética, gracias al crecimiento sostenido de Vaca Muerta y la reducción de la dependencia de importaciones.
“El cambio es estructural: no solo triplicamos las exportaciones de petróleo, sino que además logramos autonomía en gas natural y combustibles líquidos”, afirmó un vocero del gobierno provincial.
“Esto nos permite proyectar a Neuquén y a Argentina como jugadores confiables en el comercio energético internacional, con beneficios directos para la economía y las comunidades locales”, agregó.
La expansión de la producción de hidrocarburos no convencionales también abre la puerta a nuevos proyectos de GNL y a la integración con mercados regionales, consolidando a la cuenca neuquina como uno de los reservorios más estratégicos del mundo. El impacto económico se refleja además en inversión en educación, infraestructura y servicios, reforzando el círculo virtuoso entre desarrollo energético y bienestar social.
Con Vaca Muerta como motor, Neuquén proyecta no solo liderar la producción nacional de hidrocarburos, sino también posicionar a la Argentina como un exportador neto de petróleo y gas en la próxima década, capitalizando precios internacionales elevados y reduciendo la vulnerabilidad histórica frente a shocks energéticos globales.
Un precio del crudo en torno a los 80 U$S/bbl incrementaría los recursos percibidos en concepto de regalías en, al menos, en 670 millones de dólares, respecto a los recursos percibidos el pasado año. Adicionalmente, las provincias productoras percibirían también ingresos adicionales por el impuesto a los ingresos brutos y sellos.
Asimismo, la recaudación por retenciones a la exportación de petróleo se incrementaría en aproximadamente 160 millones de dólares considerando los volúmenes de exportación del cuarto trimestre de 2025, concluye el reporte de E&E.