La despedida de Donato de Santis en MasterChef no fue un impulso del momento. Detrás de esa decisión hubo un proceso que el chef venía atravesando en silencio y que terminó saliendo a la luz tras la final. Lo que en un principio sorprendió, con el paso de los días empezó a encontrar una explicación más profunda.
El propio entorno del programa fue el primero en aportar pistas sobre ese cambio. “Hace un tiempo dijo que se va a dedicar ahora a su familia y a su salud”. Esa frase marcó un eje claro sobre las prioridades que hoy atraviesan a Donato de Santis, lejos del ritmo intenso que implica el reality.
En paralelo, su presente también muestra otro escenario. “Este momento creo que está en La Puglia, en Italia. Realmente llamó la atención”. La distancia no es casual: allí transcurre parte de su vida personal y es uno de los lugares que eligió para bajar el ritmo después de años de exposición constante.
El desgaste también aparece como un factor clave. Quienes conocen la dinámica del programa explicaron lo que implica formar parte del jurado. “En realidad es un programa maravilloso, pero lleva siete horas las grabaciones, y a eso hay que sumarle la ida y la vuelta a la casa de uno. Se hacen ocho horas, en algunos casos ocho horas, ocho horas y media”.
A esa exigencia se le suma su vida fuera de la televisión. Donato de Santis no solo es jurado, sino también empresario gastronómico con proyectos en marcha. “Donato es un empresario, acaba de abrir dos restaurantes en Corrientes. Él tiene a su mujer que vive en La Puglia. Es Argentina, pero se enamoró de La Puglia. Así que tiene que estar un poco más con su mujer allá, con su madre, que es una señora muy mayor, y atendiendo sus negocios acá. Entonces, no se puede estar tantas horas”.
La decisión, además, no fue improvisada. “Antes de Masterchef, él se había ido a Francia, a trabajar ahí en un restaurante, a experimentar; y lo convencieron para este último Masterchef. Por eso, él ya venía meditando esta decisión”. El ciclo que cerró ahora ya tenía un punto final en su cabeza.
Lejos del estudio, su presente muestra otra imagen. “Hoy me subí a la Vespa y me fui por la costa de Puglia. El mar a un lado, la ruta al frente, y ese viento salado que te acomoda la cabeza sin pedir permiso. Acá la vida va a otro ritmo”. En ese cambio de escenario, Donato de Santis parece haber encontrado el equilibrio que venía buscando.