La distancia de sus hijas terminó siendo insoportable para Daniela Celis durante su participación especial en Gran Hermano Generación Dorada. Después de permanecer varios días como invitada, la influencer rompió en llanto y confirmó que necesitaba abandonar la casa para reencontrarse con las gemelas Laia y Aimé.
Frente a los participantes, la exparticipante reveló la razón que la llevó a tomar la decisión: "Y me voy por el amor de mi vida, es que no puedo estar un día más sin ellas. Es muy difícil para mí, la verdad que soy mamá, soy primeriza y las necesito abrazar y estar con ellas. Amo, disfruten, vivan, van a querer volver siempre. Es lo más hermoso que tiene, es lo que me pasó en la vida. Literalmente me la cambió a mí, pero para bien, me la dio vuelta. Estoy muy agradecida por eso".
Su despedida también expuso el contraste entre la joven que ingresó al reality por primera vez y la mujer que ahora debía marcharse para regresar con su familia. Entre lágrimas, Daniela Celis expresó: "Y yo siento que hoy se va una mujer cumpliendo esos sueños que en el momento lo veía imposible. Esta casa me dio mi vida, me dio mis hijas. Yo siento y digo que siempre fue mi lugar seguro y yo siento que ahora mi lugar seguro lo tengo afuera".
El momento estuvo cargado de recuerdos porque aquel programa modificó por completo su historia personal. Antes de cruzar la puerta, manifestó: "Gracias Gran Hermano, Dios, gracias por esta oportunidad. La verdad que acá entró una niña llena de ilusiones por esa puerta para cumplir todos sus sueños".
Dentro de esa misma casa, la influencer conoció a Thiago Medina, con quien comenzó una relación fuera de la competencia. De ese vínculo nacieron Laia y Aimé en enero de 2024, por lo que su regreso al ciclo también significó reencontrarse con el lugar en el que empezó a construirse su actual familia.
La emoción atravesó todo su discurso, pero Daniela Celis aprovechó los últimos minutos para alentar a los jugadores. "Muchas gracias por esta oportunidad. Siempre, siempre, siempre hay una huella marcada en mi corazón. Y mis dos hijas a mí que es gracias a esta casa inmensa, llena de sueños e ilusiones y nada es imposible. Siempre sueñen, crean y confíen en ustedes".
La salida dejó en claro que su prioridad ya no estaba dentro del juego. Aunque agradeció la posibilidad de regresar a Gran Hermano y revivir una etapa determinante, la necesidad de abrazar nuevamente a sus hijas fue más fuerte y marcó el final anticipado de su visita.