Encontrar residuos en un espacio que acababa de ordenar desató la furia de Romina Uhrig dentro de Gran Hermano Generación Dorada. La invitada enfrentó a los participantes y dejó en claro que no pensaba tolerar que ignoraran su trabajo: “Todo esto es una falta de respeto. Acabo de limpiar y lo tiran ahí. Tienen un tacho de basura. No me importa que me odien”.
Su enojo fue el resultado de varias horas dedicadas a mejorar el estado de la casa. Romina Uhrig lavó platos, acomodó la cocina y recogió la basura que los jugadores habían dejado en diferentes sectores. Mientras Charlotte Caniggia aparecía como una de las pocas integrantes que colaboraban habitualmente, otros cuestionaron que la exdiputada asumiera el control de la limpieza.
Lejos de pretender hacerse cargo de todas las tareas, la invitada reclamó un compromiso básico por parte de quienes conviven en el reality. “Cada uno que ensucie, que lave el plato. Me da pena porque quiero esta casa”, expresó. Su pedido apuntó a evitar que la falta de orden se convirtiera en responsabilidad permanente de unas pocas personas.
Los electrodomésticos también exhibieron el deterioro que tanto le molestaba. Al revisar uno de los sectores de la cocina, Romina Uhrig se sorprendió por el estado de un aparato que recordaba en mejores condiciones. “Era nuevo el microondas. ¿Y estas botellitas?”, preguntó al observar los objetos y la suciedad acumulados alrededor.
Las imágenes fueron reunidas en un compilado emitido por A la Barbarossa. Georgina Barbarossa respaldó el reclamo y criticó especialmente que los jugadores ensuciaran delante de quien acababa de limpiar. “Son unos irrespetuosos. Acaban de limpiar y van y le ensucian en la cara de ella. Son unos roñosos. Esto la saca a Romi, me sacaría a mí también. Son irrespetuosos y maleducados”, lanzó.
Analía Franchín eligió una definición todavía más filosa para relacionar el estado de los ambientes con los hábitos personales de sus ocupantes. “Voy a decir algo políticamente incorrecto: como tengas la casa habla de cómo tengas el culo”, sentenció la panelista. Su comentario provocó risas en el estudio, pero también reforzó las críticas hacia los participantes.
El paso de Romina Uhrig por la casa terminó exponiendo algo más que platos sin lavar o basura fuera de lugar. La rapidez con la que volvieron a ensuciar un espacio recién acondicionado convirtió una diferencia doméstica en un conflicto de convivencia. Aunque sabe que su actitud puede generar rechazo, la exjugadora decidió mantener su reclamo y exigir respeto por el trabajo ajeno.