El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado para siempre en la memoria colectiva por el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Ese mismo día, aunque hoy parezca un detalle menor frente a la magnitud de la tragedia, Mariah Carey (57) presentaba oficialmente Glitter, un ambicioso proyecto multimedia que combinaba música, cine y una nueva etapa artística en su carrera.
Lo que estaba destinado a convertirse en uno de los lanzamientos más importantes de la estrella pop terminó eclipsado por uno de los acontecimientos más impactantes de la historia contemporánea. Con el paso de los años, sin embargo, la percepción sobre el álbum y la película cambió drásticamente, hasta convertirse en una producción de culto para sus seguidores más fieles.
Glitter, un proyecto de Mariah Carey que buscaba trascender
Glitter fue concebido como una propuesta integral. Por un lado, incluía el octavo álbum de estudio de Mariah Carey, con canciones como Loverboy, Never Too Far y el cover de Last Night the DJ saved my life. Por otro, la película homónima la tenía como protagonista en el papel de Billie Frank, una joven cantante que lucha por abrirse camino en la industria musical durante la década de 1980.
La producción buscaba mostrar una faceta diferente de la artista y consolidar su transición hacia una imagen más madura. Sin embargo, el estreno cinematográfico pasó prácticamente desapercibido cuando el mundo entero quedó paralizado por las imágenes de los ataques terroristas al edificio del World Trade Center, en el sur de Manhattan.
Un estreno que ya había sufrido demoras
El lanzamiento de Glitter estaba inicialmente previsto para una fecha anterior. Sin embargo, el proyecto debió posponerse debido a los problemas de salud que atravesó Mariah Carey durante 2001. A comienzos de ese año, la neoyorquina había terminado una relación sentimental de más de dos años con el cantante mexicano Luis Miguel.
La cantante sufrió un fuerte desgaste físico y emocional producto de la intensa exposición mediática y la presión profesional. Aquella situación derivó en una internación y obligó a reprogramar tanto la salida del disco como la promoción de la película, alterando toda la estrategia comercial diseñada por su equipo.
Del fracaso comercial, a las críticas más duras
La recepción inicial estuvo lejos de las expectativas. Tanto la película como el álbum recibieron críticas negativas de buena parte de la prensa especializada y los resultados comerciales quedaron por debajo de los estándares que Carey había establecido durante la década de 1990.
El disco debutó en el séptimo puesto del ranking Billboard 200 en Estados Unidos, pero registró una de las semanas de ventas más bajas de su carrera hasta ese momento. La situación incluso derivó en la rescisión anticipada de su millonario contrato con Virgin Records.
A pesar de ello, el álbum tuvo una mejor respuesta en mercados internacionales y alcanzó el número uno en países como Japón, Corea del Sur y Grecia.
Mariah Carey, Tribeca y una ciudad marcada por el dolor
Para septiembre de 2001, Mariah Carey residía en una de las propiedades más emblemáticas del barrio Tribeca, en Manhattan. El nombre del vecindario surge de la sigla en inglés de Triangle Below Canal Street (Triángulo debajo de la calle Canal), una de las zonas más exclusivas y reconocidas de Nueva York.
La cercanía de Tribeca con el Bajo Manhattan convirtió al barrio en uno de los lugares atravesados por el impacto emocional que dejó el atentado. En ese contexto, cualquier acontecimiento relacionado con el entretenimiento quedó completamente relegado frente a la conmoción generalizada que vivía Estados Unidos. No sólo por lo que acontecía en Nueva York, sino por la aeronave que impactó contra el lateral del Pentágono y el cuarto avión que cayó sobre un campo del condado de Somerset, en Pensilvania.
La reivindicación de Glitter y el apoyo de los "lambs"
Con el correr de los años, la valoración de Glitter comenzó a cambiar. Numerosos críticos y fanáticos sostienen que el proyecto fue juzgado de manera injusta debido a las circunstancias extraordinarias que rodearon su estreno. De hecho, en 2018 se lanzó una campaña que rezaba, en inglés, Justicia por Glitter (#JusticeForGlitter).
Y si de revancha se trata, se hizo Justicia por Glitter: el 15 de noviembre de 2018 llegó al puesto #1 en la plataforma iTunes.
Las revisiones retrospectivas destacaron especialmente la influencia del álbum en el resurgimiento de sonidos disco, funk y R&B inspirados en los años 80. Además, los llamados lambs (corderos, en inglés, apodo con el que la artista se refería de manera cariñosa a sus seguidores) impulsaron una revalorización constante de la obra en redes sociales.
Una edición por el 25° aniversario para todos los bolsillos
La reivindicación de Glitter también se vio reflejada en el universo digital. Aunque durante años el álbum quedó relegado dentro del catálogo de Mariah Carey, la llegada masiva de las plataformas de streaming permitió que una nueva generación de oyentes lo descubriera.
Con motivo de su 25° aniversario, Carey lanzó una reedición especial de Glitter que incluye una versión expandida en plataformas digitales con 15 temas adicionales, rarezas y grabaciones inéditas. Además, el álbum volverá al formato vinilo por primera vez desde su lanzamiento original con dos ediciones coleccionables: una versión estándar en doble LP color Midnight Purple (púrpura de medianoche), con un valor de US$ 37,98, y una edición limitada Glittering Pink (rosa con glitter) de 2LP con tres canciones extra, numerada y destinada a coleccionistas, cuyo precio oficial es de US$59,99 en la tienda oficial de la artista. También está disponible la edición en CD por sólo US$ 12,98.