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Gran Hermano: las encuestas anticipan quién se va el lunes en placa oculta

La eliminación del próximo lunes 11 de mayo en Telefe llega con un escenario inédito por la nueva modalidad de placa oculta y las salvaciones falsas que sembraron caos en la última gala. Los sondeos en redes ya marcan una tendencia clarísima: una de las participantes concentra más del 60% de los votos negativos y todo indicaría que su paso por la casa termina en horas. El detalle de las cifras y el factor que podría torcer el resultado.

Sabado, 09 de mayo de 2026 a las 16:23
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gran hermano generacion dorada

La cuenta regresiva ya empezó. La casa de Gran Hermano Generación Dorada se prepara para vivir su duodécima eliminación el próximo lunes 11 de mayo, en una semana atípica que rompió varios códigos del reality y dejó a los participantes navegando a ciegas. La introducción de la llamada placa oculta —una modalidad inédita en la edición que celebra los 25 años del programa en la Argentina— alteró por completo las estrategias dentro de la casa y multiplicó la incertidumbre tanto adentro como afuera, donde el público sí accede en tiempo real al detalle de los movimientos.

A esa novedad se le sumó otro condimento que terminó de torcer la dinámica: las salvaciones falsas. Durante la última gala, varios concursantes creyeron haber sido rescatados por sus compañeros, pero solo una de esas salvaciones era genuina. La beneficiada fue Luana, que efectivamente figuraba entre los nominados y bajó de placa. El resto de los participantes vivió un momento de alivio que duró apenas segundos, hasta que Santiago del Moro reveló la trampa. El recurso, pensado para mantener al público pegado a la pantalla, también impactó de lleno en las proyecciones de las encuestas que circulan en redes sociales.

Con ese escenario, la placa final que llegará a la votación quedó conformada por Danelik Galazan, Daniela "Dani" de Lucía, Franco Zunino, Emanuel Di Gioia y Cinzia Francischiello. La modalidad de voto negativo se mantiene intacta: la audiencia debe elegir a quién quiere fuera de la casa, no a quién prefiere salvar. Y los primeros sondeos en X (ex Twitter) ya anticipan una definición con un nombre claramente despegado del resto.

Según las encuestas que vienen midiendo el pulso de la audiencia, Danelik concentra el 64,9% de los votos negativos, una distancia abrumadora respecto al resto de los nominados. Detrás aparecen Dani de Lucía con un 14,6%, Franco Zunino con un 7,5%, Emanuel Di Gioia con un 6,1% y Cinzia Francischiello con un 5,1%. La brecha entre el primer puesto y el segundo es tan amplia que en los foros y comunidades online dedicadas al programa se da prácticamente por hecho que la influencer tucumana abandonará la casa en pocas horas, salvo que ocurra un giro de último momento.

El dato no resulta menor si se considera que Danelik ya había estado al borde del abismo la semana pasada. La participante había llegado a un mano a mano de altísima tensión con Nazareno Pompei, en una semana cargada de cruces, alianzas rotas y discusiones internas que partieron al grupo en dos. La votación final terminó siendo más ajustada de lo esperado: el ex futbolista se fue con el 53,6% de los votos, un margen que sorprendió a propios y extraños y dejó a Danelik con una sensación de empate técnico con el público. Esta vez, sin embargo, la foto luce muy distinta. El humor de las redes, el desgaste de los conflictos internos y las campañas que piden su salida configuran un combo que parece imposible de revertir en apenas dos días.

La sensación de incertidumbre, sin embargo, no es exclusiva del público. Dentro de la casa, el efecto de la placa oculta se siente con fuerza. Los nominados saben que están en riesgo, pero desconocen la totalidad de los nombres que comparten placa con ellos. Esa información parcial obliga a recalcular alianzas, releer gestos y ensayar estrategias sobre arenas movedizas. Mientras los participantes intentan reconstruir el escenario, el público debate en paralelo sobre la justicia de las salvaciones, el peso de las campañas externas y el rol que están jugando las distintas comunidades de fanáticos que se movilizan en redes para sostener o hundir a sus favoritos.

En medio de todo, la producción del ciclo emitido por Telefe también puso un freno disciplinario que terminó de subir la temperatura. La voz de Gran Hermano les comunicó a los jugadores que cualquier intento de aprovechar los espacios privados —particularmente el baño y la ducha— para acordar nominaciones o coordinar votos podría derivar en la eliminación lisa y llana de toda zona íntima dentro de la casa. La advertencia llegó después de que un ex participante reconociera haber utilizado la ducha para conversar sobre estrategia fuera del alcance de los micrófonos, una práctica históricamente sancionada pero difícil de erradicar. La amenaza, contundente, generó incomodidad inmediata: algunos concursantes ironizaron sobre la falta de privacidad, otros pidieron sanciones ejemplares para los responsables y todos quedaron en alerta sobre el grado de vigilancia que se viene.

La gala del lunes, conducida una vez más por Santiago del Moro, llega entonces con todos los condimentos que el reality necesita para sostener su liderazgo en el rating. La edición Generación Dorada, pensada para celebrar los 25 años del formato en la Argentina, ya superó las trece eliminaciones, sufrió bajas inesperadas por motivos personales —el más reciente, el de Yisela "Yipio" Pintos, que dejó la casa por la salud de su madre—, y atraviesa lo que muchos espectadores empiezan a llamar "la maldición" de esta temporada por la cantidad de hechos desafortunados que rodearon a sus participantes. En ese contexto, la salida que se proyecta para Danelik se suma como un capítulo más de una de las ediciones más turbulentas que se recuerden, en una recta final donde cada movimiento puede definir al próximo finalista del programa más visto de la televisión argentina.

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