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Martes 14 de Abril, Neuquén, Argentina
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Grecia Colmenares ingresó a la casa de Gran Hermano: la inesperada reacción de los jugadores

La puerta se abrió, nadie lo esperaba y la entrada de Grecia Colmenares cambió el pulso de la casa en segundos: ¿cómo cayó en la casa?

Martes, 14 de abril de 2026 a las 07:30
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La casa de Gran Hermano venía golpeada por la salida abrupta de Andrea del Boca, pero la producción volvió a mover el tablero con una entrada que nadie había calculado. Cuando Santiago del Moro reunió a los jugadores en el jardín y empezó a sonar la presentación de la nueva participante, el desconcierto fue total. En cuestión de segundos, el nombre de Grecia Colmenares volvió a ocupar el centro de la escena y adentro se sintió como un sacudón.

Antes de que cruzara la puerta, los participantes vieron un video con imágenes de su carrera y de inmediato empezaron a caer en la cuenta de quién estaba por entrar. La reacción fue espontánea y salió casi como un grito colectivo: “¡Grecia Colmenares!”. No era una famosa más ni una incorporación cualquiera. Era una actriz muy reconocida, con historia en la televisión y con un peso simbólico que enseguida alteró el clima interno del juego.

Cuando finalmente apareció, de blanco y con esa imagen tan asociada a sus años de novela, la sorpresa terminó de cerrar. Grecia Colmenares se mostró emocionada por volver a la pantalla argentina y adentro la recibieron con una mezcla de fascinación, respeto y curiosidad. La primera en acercarse fue Yanina Zilli, que la abrazó sin dudar y le soltó una bienvenida afectuosa: “¡Bienvenida, mi amor!”.

Ese primer contacto fue apenas el comienzo. La actriz empezó a recorrer la casa saludando a cada uno, observando el espacio y entrando de a poco en una convivencia que ya venía cargada por tensiones previas. En medio de ese recorrido se topó con Manuel, todavía movilizado por la reciente salida de Lola Tomaszeuski. 

En ese momento, Grecia Colmenares le dijo: “Eso pasa. Espero darte una sorpresa para bien”. La frase tuvo un efecto inmediato porque no sonó a formalidad ni a discurso de presentación, sino a una manera concreta de entrar en vínculo con alguien que estaba visiblemente quebrado. 

Después siguió saludando al resto, ya más suelta, mientras intentaba acomodarse a una dinámica que para los demás venía hace semanas y para ella recién empezaba. Entre risas, dejó además una frase que funcionó como aviso y como guiño a la vez: “No importa si nos peleamos, como todas las familias”. 

El ingreso no pasó solo por la emoción del momento ni por el peso de su nombre. También quedó claro desde el arranque que Grecia Colmenares no entró para mirar desde un costado. Su forma de moverse, de acercarse y de marcar presencia en los primeros minutos ya alcanzó para desacomodar a varios y abrir una nueva etapa en la casa. Habrá que ver cómo se acomoda en el juego, pero la primera impresión fue contundente: nadie quedó indiferente a su llegada.

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