Juana Repetto decidió contar una parte muy íntima de su historia y dejó una confesión que enseguida hizo ruido. Al hablar de la llegada de su tercer hijo, la actriz explicó que el embarazo ocurrió cuando su relación con Sebastián Graviotto ya estaba terminada y que, aun así, nunca sintió que ese encuentro aislado cambiara el final de la pareja.
La primera aclaración fue contundente y sirvió para ubicar el momento exacto en el que pasó todo. “Yo estaba recontra separada. Nos habíamos separado hace tres meses”, relató, al dejar en claro que la ruptura ya llevaba un tiempo y que no se trató de una crisis pasajera ni de una distancia momentánea. Desde ahí, todo lo que vino después tomó otro peso.
Juana Repetto fue todavía más directa cuando explicó cómo se dio ese episodio con su ex. “Sucedió que tenía unas birras encima y bueno, pasó. Siempre estuve convencida de la separación”, dijo con naturalidad, sin darle vueltas a una situación que, según su mirada, no reabrió la relación ni modificó lo que ya sentía por dentro.
A partir de ese punto, la hija de Reina Reech también habló de cómo transitó el embarazo y del lugar que ocupó Sebastián Graviotto en esa etapa. “Viaja un montón. Yo estuve sola. Estaba empezando la temporada, él se fue en invierno, volvió, fuimos juntos a una ecografía y después se fue a Japón”, recordó, al describir una dinámica marcada por la distancia y por las obligaciones laborales de él.
Ese marco terminó influyendo incluso en uno de los momentos más sensibles del proceso. Lejos de imaginar una escena compartida o una reconstrucción afectiva a partir de la llegada del bebé, la actriz reconoció que prefería otra cosa para el parto. “Después de haber tenido dos chicos me sentía muy incómoda con tener que hacer todo el trabajo de parto con él no estando en pareja. En algún punto, creo que el momento de la cesárea me daba igual, no me importaba si él estaba o no”.
La definición fue todavía más clara cuando contó cómo terminó resolviéndose esa instancia. “Él decidió no venir por su laburo y yo entré con mi mamá. Ni me angustió ni no me angustió”, expresó. La frase dejó ver que, para entonces, Juana Repetto ya había acomodado emocionalmente la situación y que no esperaba de Sebastián Graviotto una presencia distinta a la que había tenido durante los meses anteriores.
El fragmento, que se viralizó después de que lo levantaran en televisión, expuso una parte muy personal de su vida sin maquillaje ni dramatización. Juana Repetto no habló de una reconciliación frustrada ni de un cuento romántico que salió mal. Habló de una separación ya asumida, de una maternidad atravesada en soledad y de una decisión íntima que, por cómo la contó, todavía conserva una marca muy concreta.