En 1982, sacudidos todavía por la guerra de Malvinas, algunos argentinos tuvimos la oportunidad de ir al cine y asistir al estreno en Argentina de Blade Runner, la película de Ridley Scott, que, ubicando la acción en 2019 (el pasado, para nosotros, ahora) adaptó magníficamente el relato de Phillips Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, y nos dejó un poco cambiados para siempre, ayudado esto, en buena parte, por la banda sonora de Vangelis.
Blade Runner no tuvo éxito comercial entonces, pero, después, en formato vídeo, comenzó a escalar en popularidad y a ganar adeptos, y, de hecho, se convirtió en imprescindible para cualquiera que quiera explorar la historia del cine. La música de Vangelis, también consiguió el estatus artístico y el aval mayoritario para quedar registrada como uno de los grandes aportes al arte del siglo XX.
La versión original del filme tuvo diversos cortes del director, y el que más prestigio obtuvo, en 2007 (final cut), es el que ahora se proyectará, en Buenos Aires, ni más ni menos que su teatro más importante, templo de la música clásica y las grandes óperas, el Colón.
Será la primera vez que se proyecta la película con su música en vivo, en Latinoamérica. La función está programada para el 11 de mayo, a las 20, en la sala principal del Colón. De la música se encargará el Ensamble Nexus-7, integrado por 11 músicos. Habrá sintetizadores también legendarios, como el Yamaha CS-80.
La película de Ridley Scott, con protagónicos a cargo de Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl Hannah, Edward James Olmos, se proyectará en su versión original del “final cut”, en idioma original (inglés), con subtítulos en español.
Referido a la película y su impacto, hay que decir que en 2017 se estrenó una secuela, dirigida por Denis Villeneuve, titulada Blade Runner 2049, en la que también actúa Harrison Ford, junto a Ryan Gosling, y una inquietante versión digital de Sean Young. Esta película sigue el diseño de la original, con fuerte impacto visual, y respeto por la línea argumental que comenzara en aquel relato de 1968 del inigualable Philips K. Dick.