La vida de Luisana Lopilato en Canadá junto a Michael Bublé parece de ensueño, pero no todo es tan perfecto como se imagina. Invitada al programa Otro Día Perdido, la actriz sorprendió al contar cuál es el aspecto que más le cuesta de su día a día en el exterior.
Durante la charla con Mario Pergolini, la protagonista habló sin filtros sobre su rutina familiar en Vancouver, donde vive desde hace más de 16 años con su marido y sus hijos: Noah, Elías, Vida y Cielo.
Todo comenzó con un detalle simple pero revelador. Al entrar al estudio, Luisana Lopilato pidió bajar el aire acondicionado. Ese gesto llamó la atención del conductor, quien rápidamente le preguntó cómo hacía para soportar el clima canadiense.
Sin vueltas, la actriz fue contundente: “Me muero, me muero de frío, la sufro. Estoy todo el tiempo con mantas, camperas”. Así dejó en claro que el clima extremo es, sin dudas, su mayor desafío en el país norteamericano.
Aunque vive en Vancouver, una de las ciudades más templadas de Canadá, el frío sigue siendo protagonista. “Es re frío”, aseguró, y agregó una imagen gráfica: “Nieve hasta acá”, dijo señalando sus rodillas, en referencia a las intensas nevadas que debe enfrentar cada invierno.
Lejos de esquivarle a la situación, Luisana Lopilato contó que con el tiempo tuvo que adaptarse: “Me tuve que amigar con la nieve, me amigué bastante”. Incluso relató que muchas veces le toca palear la nieve, una tarea habitual para quienes viven en zonas donde el invierno es tan riguroso.
En ese contexto, surgió otro dato curioso de su vida familiar. Según comentó Evelyn Botto, la casa de la actriz cuenta con una pista de patinaje sobre hielo. Lejos de negarlo, Luisana Lopilato explicó que es una actividad pensada principalmente para sus hijos y su pareja.
“Tenemos, es verdad. Pero es más para los chicos. Michael Bublé es re fanático del hockey”, contó entre risas. Sin embargo, reconoció que ella casi no participa: “Nunca, nunca me subí. Dos minutos. Tengo patines, pero tengo cuatro hijos; en el momento en que me estoy terminando de ponerlos, me dicen ‘mamá…’”.