Hay historias del espectáculo que quedan enterradas durante años hasta que alguien decide sacarles la tapa. Esta vez fue Marcelo Polino quien volvió sobre una etapa incómoda del pasado de Fátima Florez y no habló en potencial ni con rodeos: aseguró que fue testigo directo del destrato que sufrió cuando compartía elenco con Evangelina Anderson en una obra de revista.
El periodista salió a respaldar a Fátima Florez después de que la humorista recordara los malos momentos que atravesó en aquel trabajo encabezado por Jorge Corona. Lejos de correrse del tema, Marcelo Polino se metió de lleno en el conflicto y dejó en claro que lo que ella contó no lo tomó por sorpresa, porque, según remarcó, él estuvo ahí y vio de cerca cómo se vivía todo puertas adentro.
“Lo viví en primera persona. En ese elenco había un clima horrible. Estaba Anderson, Fernanda Vives y Fátima, ella todavía no era amiga mía”, afirmó, al reconstruir el detrás de escena de una temporada que, por fuera de las luces, habría estado cargada de hostilidad. La aclaración no fue menor, porque marcó que su mirada no estaba atravesada por el vínculo actual con la artista, sino por lo que observó en ese momento.
A partir de ese recuerdo, Marcelo Polino fue todavía más duro al describir el lugar que ocupaba Fátima Florez dentro del grupo. “La recontra despreciaban en ese momento”, lanzó, en una frase que condensó el clima que, según su versión, rodeaba a la capocómica cuando recién daba sus primeros pasos en ese circuito. No habló de una diferencia puntual ni de una simple interna de camarines, sino de algo mucho más constante y pesado.
Después llegaron los detalles que terminaron de darle espesor a su relato. “Ella se la pasó mal en ese verano. Le sacaban la peluca, le rompían los tacos. Muy de la época de las vedettes”, sostuvo el periodista, al poner sobre la mesa situaciones concretas que, de acuerdo con su versión, afectaban el trabajo diario de la artista. En ese marco, el conflicto dejó de verse como un viejo roce entre figuras y pasó a mostrar una lógica de maltrato sostenido.
Con el paso del tiempo, Fátima Florez logró consolidar su carrera, construir un nombre propio y dejar atrás aquella etapa inicial. Justamente por eso, que Marcelo Polino retome hoy ese episodio le da otra dimensión al tema: no aparece como un comentario suelto ni como una defensa automática, sino como la confirmación de una incomodidad que durante años quedó orbitando en voz baja.
Así, Evangelina Anderson volvió a quedar asociada a un recuerdo nada amable del ambiente teatral, mientras Fátima encontró un respaldo fuerte en alguien que asegura haber visto todo desde adentro. Marcelo Polino no solo acompañó su versión: la endureció con escenas y frases que reabren una historia áspera, de esas que en el espectáculo pueden dormirse un tiempo, pero nunca desaparecen del todo.