La espera por el DNI de una de sus hijas llevó a Nicole Neumann a hacer público su enojo después de más de un año de gestiones. La entrega que esperaba no se concretó, aunque el repartidor, según aseguró, había ingresado al barrio donde vive. Su descargo apuntó tanto al envío como a las explicaciones que recibió después.
La empresa de distribución, según su relato, sostuvo que no había nadie autorizado para recibirlo. Nicole negó esa explicación: aseguró que había dejado las autorizaciones correspondientes y un código QR en el ingreso del barrio cerrado para facilitar el trabajo del repartidor.
Antes de ese reparto fallido, Nicole Neumann ya había atravesado otros obstáculos. En un reclamo presencial, sintió que ponían en duda su gestión: “Me miraron con cara de: ‘Señora, está loca’”. Esa reacción la llevó a revisar sus propios recuerdos: “Dije: ‘Listo, habré flasheado que hice el DNI e hice solo el pasaporte’, pero ya empezás a dudar de vos misma, ¿viste?”.
Una consulta en Aeroparque permitió encontrar el registro. Un empleado revisó el sistema y le indicó: “Ya se tramitó este DNI”. Ella contestó: “Sí, pero me lo negaron y nunca me llegó”. La gestión aparecía realizada, pero el documento seguía sin llegar, de modo que su búsqueda pasó del estado del trámite al problema de la entrega.
Sobre el reparto que finalmente esperaba, su acusación fue concreta: “Entró, dio una vuelta por el barrio, se las tomó, nunca me dejó el DNI y encima me deja una constancia de que lo tengo que ir a buscar”. Después intentó contactar a la empresa, sin obtener una solución. Así describió la atención: “Te dicen: ‘La opción tanto, sino comuníquese por WhatsApp’, no sé qué y te cortan. Listo, no me atendió nadie, bárbaro”.
El reclamo de Nicole Neumann terminó convertido en una exigencia de que el correo volviera a su casa. Después de más de un año de gestiones, enumeró plazos cada vez más amplios y dejó una advertencia: “Más vale que vuelvan en 24, 48, 72, 96 horas o no lo sé, porque si no, no sé en qué me voy a convertir”.
El reclamo dejó enfrentadas dos explicaciones sobre la misma entrega: la falta de una persona autorizada que alegó la empresa y los permisos que Nicole aseguró haber preparado. Esa contradicción seguía sin una solución en su relato. Lo que pidió al llevar el caso a las redes fue que el correo volviera y completara el envío.