Unas fotografías tomadas durante un paseo privado en yate llevaron a Luciana Salazar a anunciar acciones legales en Estados Unidos. La modelo aseguró que el capitán de la embarcación la retrató a escondidas junto a su hija Matilda y negó haberse resistido a cumplir la norma que indica quitarse el calzado antes de subir.
La presencia de la menor en una de las imágenes fue el aspecto que más indignó a Luciana Salazar. “El capitán nos sacó fotos infraganti por atrás, eso es ilegal, y ya le van a estar mandando una demanda en Estados Unidos por sacar fotos de forma ilegal en una situación totalmente privada y a espaldas, porque encima le sacaron una foto a mi hija sin mi consentimiento. Eso es un delito”, expresó.
El episodio ocurrió el 4 de julio en Miami, durante una salida que la modelo compartió con Matilda. La versión difundida en el programa Primicias Ya! sostenía que la tripulación le había pedido sacarse las botas texanas para evitar daños en la cubierta y reducir riesgos, pero que ella habría decidido conservarlas durante todo el recorrido.
Frente a esa acusación, la influencer apeló a la experiencia de su familia con las embarcaciones para rechazar que desconociera las reglas. “Esto fue una emboscada desde el vamos. Imaginate que yo soy hija de un papá que tuvo barcos toda la vida. Nadie sabe más de barcos que Luciana Salazar y toda la familia. Mi papá, desde que nací, tenía cinco barcos. Imaginate si yo no sé que cuando se entra a un barco se sacan los zapatos”, explicó.
Según su relato, fue ella quien consultó qué debía hacer con el calzado antes de comenzar el paseo. “Le digo al capitán: ‘¿Nos sacamos los zapatos?’. ‘No, no hace falta. No te lo saques por si te querés sacar fotos’. Están de testigos todos, hasta mi hija”, reconstruyó. De esta manera, sostuvo que mantuvo las botas porque recibió una autorización expresa del responsable.
Luciana Salazar también apuntó contra Javier Ceriani, quien difundió el material, y evitó revelar quién había contratado la embarcación. “No sabés la demanda que le van a hacer al capitán, porque ni siquiera los dueños del barco saben esto que pasó. Yo no voy a hablar de quién contrató el yate y el servicio, porque son temas que no me corresponden a mí. Esto fue tercerizado. Es todo mentira lo que está diciendo Ceriani”, manifestó.
Las fotografías que pretendían demostrar una infracción terminaron abriendo una disputa por la forma en que fueron obtenidas. Mientras la primera versión la responsabiliza por ignorar una indicación de la tripulación, ella asegura que el capitán autorizó el uso de las botas y después las fotografió sin consentimiento. La controversia ahora podría trasladarse a la Justicia estadounidense por la exposición de una situación privada y, especialmente, de su hija.