Antes de encontrarse con Sol Abraham en Gran Hermano, Delfina le había hecho un pedido a su abuela. Quería que le transmitiera un mensaje a su mamá para el momento en que volvieran a verse dentro de la casa. La visita familiar, en las horas previas a la final de Generación Dorada, terminó por revelar esa conversación entre ambas.
Fue Norma quien contó lo que su nieta le había dicho antes del ingreso: "Ella me dijo 'ay decile a mamá que no llore'". La frase explicó la preocupación de Delfina por ver angustiada a su madre. En medio de los abrazos y las lágrimas, la abuela compartió ese detalle mientras ella misma estaba conmovida por el encuentro.
La participante ya había tenido presente esa sensibilidad de su hija. Antes de verla, intentó recomponerse y explicó por qué quería secarse las lágrimas: "Me voy a secar porque a ella no le gusta verme así". Sus palabras coincidieron con el pedido que había recibido Norma y mostraron que conocía la reacción de la niña al verla llorar.
La visita reunió a varias personas importantes para Sol Abraham: además de su mamá y Delfina, entraron su hermana y su sobrino. Al ver aparecer a sus familiares, no pudo contener la emoción y se abrazó con ellos. Después de los meses de convivencia en Gran Hermano, ese contacto le permitió compartir de cerca un momento con los suyos antes de la definición.
Entre sonrisas y lágrimas, la finalista trató de serenarse para disfrutar de la reunión. La escena tuvo un matiz particular: el llanto surgía de la alegría de volver a abrazarlos, mientras ella procuraba que su hija no la viera angustiada. El comentario sobre secarse el rostro dejó esa preocupación expresada en medio de su propia emoción.
Para Norma, el ingreso también fue movilizante. Acompañó a su hija y llevó consigo las palabras de su nieta, que adquirieron otro sentido al encontrarse frente a frente. Así, la conversación previa entre abuela y nieta pasó a formar parte de la visita que recibió Sol Abraham, sin desplazar los abrazos ni la alegría por estar juntas.
En la recta final de Gran Hermano, el reencuentro abrió un espacio para hablar de lo que ocurría en la familia mientras la competencia seguía adelante. El pedido de Delfina permitió conocer cómo le afectaba ver llorar a su mamá. Y la respuesta de la participante, que buscó recomponerse antes de recibirla, mostró cuánto tenía presente ese sentimiento aun dentro de la casa.