Pampita volvió a quedar en el centro de la escena tras revelar detalles desconocidos de su historia sentimental con Martín Pepa. Mientras disfruta de su presente laboral en Miami, donde participa de la cobertura del Mundial de Clubes para DGO, la modelo decidió abrir su corazón y contar cómo comenzó el romance con el empresario.
La conductora se encuentra instalada en Estados Unidos junto a Andy Kusnetzoff y Zaira Nara, y en medio de ese viaje recordó el origen de una relación que atravesó distintas etapas hasta consolidarse. Según explicó, el primer acercamiento con Martín ocurrió muchos años antes de que existiera cualquier posibilidad amorosa.
“Nos conocimos cuando éramos chicos porque su familia tenía una fundación y me eligieron como madrina”, relató Pampita, al explicar que ambos compartían raíces vinculadas a La Pampa. Ese lazo familiar hizo que mantuvieran cierto contacto a lo largo del tiempo, aunque la historia romántica todavía parecía muy lejana.
El vínculo tomó otra profundidad tras uno de los momentos más duros de la vida de la modelo: la pérdida de su hija Blanca. Pampita recordó que la madre de Martín Pepa tuvo un rol muy importante en ese período y la acompañó con una propuesta cargada de emoción.
“Cuando falleció mi hija, la mamá de Martín me preguntó qué haríamos para el cumpleaños de Blanca. Era el primero sin ella”, contó. A partir de esa charla surgió la idea de construir plazas homenaje con una frase dedicada a la pequeña: “Blanca, con tu luz aquí jugamos”.
Durante años, la comunicación entre ambos entornos continuó gracias a esas acciones solidarias. Sin embargo, el verdadero giro sentimental apareció mucho tiempo después, cuando la modelo ya se había separado de Roberto García Moritán, padre de su hija Anita.
Tras una peregrinación a Luján, Pampita volvió a cruzarse con la madre del empresario y recibió una noticia que despertó algo inesperado. “Me comentó que tenía que viajar a Estados Unidos porque estaba ayudando a su hijo después de una separación”, recordó la conductora.
La reacción fue inmediata y hasta la sorprendió a ella misma. “¿Se separó?”, preguntó casi sin pensar. Entre risas, admitió que en ese instante comprendió que había dejado ver su interés: “Me puse toda colorada”.
Desde entonces, la madre de Martín Pepa funcionó como puente para acercarlos nuevamente. El reencuentro finalmente ocurrió y la conexión entre ambos fue instantánea. Con el paso de los meses, aquella charla casual terminó convirtiéndose en una historia de amor que hoy sigue creciendo pese a la distancia y las dificultades.