El ensayo de la coreografía semanal terminó en una de las peleas más calientes de Gran Hermano. Mariela Prieto y Tamara Paganini quedaron cara a cara por una práctica que debía resolverse en pocos días, pero la discusión creció hasta un punto en el que varios temieron que el cruce pasara de los gritos a las manos.
El primer choque apareció cuando Mariela Prieto frenó la actividad porque no se sentía bien. "Pará, estoy mareada", advirtió, intentando explicar que no podía seguir con los movimientos. Tamara Paganini, sin embargo, puso el foco en la urgencia de la prueba y le respondió: "Marie, mirá que esto lo tenemos que presentar en dos días, eh".
La tensión se volvió más áspera cuando la mujer del Turco García sintió que su malestar no estaba siendo tomado en serio. "¿Querés que me descomponga?", lanzó, mientras su compañera insistía con que el grupo debía resolver la coreografía: "Tenemos que... aunque te duela". Entonces, Mariela intentó ser más clara: "Pero es porque estoy indispuesta, me siento la cabeza, revoleo la cabeza y me mareé".
Esa explicación abrió otro conflicto. En lugar de bajar la exigencia, Tamara planteó una alternativa que terminó de encender la reacción de su compañera: "Por eso, hay que buscar un reemplazo". Mariela Prieto no dejó pasar la frase y contestó de inmediato: "Qué reemplazo", dejando claro que no estaba dispuesta a aceptar esa salida.
Con el enojo ya instalado, el cruce siguió creciendo y se trasladó a la cocina, donde la discusión explotó sin filtro. “¡Me rompés las pelotas! ¡Estoy indispuesta y me baja sangre!”, gritó Mariela, cansada de la insistencia. Después redobló la bronca con otra frase durísima: “¿Me escuchás bien lo que te digo? Dejame de romper las pelotas, me tenés la c… al plato”.
Tamara Paganini tampoco ayudó a descomprimir. Cuando Mariela dijo que iba a renunciar al baile, se burló y le soltó que “vaya volando” a avisarle a Titi. Esa chicana terminó de romper cualquier resto de calma y la respuesta llegó al instante: “No me descansés, boludita”.
La pelea siguió por distintos sectores de la casa, con gritos, persecuciones y un clima cada vez más incómodo para el resto de los participantes. Lo que había empezado como una discusión por la coreografía semanal quedó al borde de convertirse en una pelea física, hasta que Yanina Zilli intervino para frenar la escalada y evitar que el conflicto terminara peor.