Japón ha decidido poner un límite al crecimiento descontrolado del turismo tras alcanzar en 2025 un récord histórico de 42,7 millones de visitantes internacionales. El gobierno aprobó un paquete de medidas que buscan mitigar el impacto negativo que genera la masificación turística en la vida diaria de sus residentes.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Infraestructura, Transporte y Turismo, se enmarca en un plan plurianual que pretende armonizar el desarrollo económico con la gestión territorial y el bienestar local. Según las autoridades, se trata de un “enfoque más equilibrado entre desarrollo económico y gestión territorial del turismo”.
Los ajustes del turismo para evitar saturaciones
Si bien el turismo continúa siendo uno de los motores económicos fundamentales para Japón, el Ejecutivo ha decidido introducir ajustes para corregir los problemas derivados de la concentración de turistas en destinos muy saturados como Tokio, Kioto y Osaka.
Una de las acciones más destacadas es la expansión del número de zonas con políticas específicas de gestión turística, que aumentarán de 47 a 100 áreas antes de 2030. Estas zonas aplicarán medidas diseñadas en base a las necesidades y percepciones de las comunidades locales, con el fin de mejorar la convivencia entre residentes y visitantes.
Además, el plan contempla intervenciones directas para controlar los flujos turísticos, incluyendo la limitación de visitantes en enclaves con alta presión turística, la reducción del tráfico en áreas locales y el fortalecimiento de las infraestructuras de transporte para distribuir la demanda hacia regiones menos concurridas.
En materia económica, las autoridades planean aumentar la tasa turística aplicada a salidas internacionales y evaluar la implementación de tarifas diferenciadas para visitantes extranjeros en ciertos atractivos turísticos. Estas medidas buscan tanto regular la demanda como aumentar la rentabilidad del sector.
Otro punto clave es el endurecimiento del control sobre comportamientos incívicos y el cumplimiento de normativas, mediante campañas de sensibilización y una mayor vigilancia de actividades problemáticas como los alojamientos turísticos ilegales, que han generado conflictos en algunas ciudades.
A pesar de estas nuevas restricciones, Japón mantiene ambiciosas metas de crecimiento: se propone alcanzar los 60 millones de turistas internacionales en 2030 y aumentar el gasto turístico hasta los 15 billones de yenes (aproximadamente 93.918 millones de dólares), frente a los 9,5 billones registrados en 2025.