España y Marruecos desplegaron un fuerte operativo de seguridad en la frontera de Ceuta ante la amenaza de un nuevo intento de entrada colectiva promocionado para este sábado 15 de agosto. La alerta se encendió tras detectarse una masiva campaña de desinformación en redes sociales que engañaba a los migrantes afirmando que los pasos estarían abiertos por ser día festivo en España. Para frenar la incitación digital —que aprovecha la falta de oportunidades de la juventud marroquí—, la Comisión Europea debió intervenir exigiendo a plataformas como Meta y TikTok la activación de protocolos de crisis para eliminar las publicaciones falsas, al tiempo que la Guardia Civil advirtió taxativamente que la frontera permanece cerrada y reforzada con nuevas barreras.
En el plano operativo, las autoridades marroquíes confirmaron la detención de personas vinculadas a la propagación del cruce e informaron la adopción de medidas severas para interceptar a cualquier participante en las inmediaciones del límite. De forma paralela, medios locales reportaron el despliegue de cientos de policías antidisturbios españoles en zonas limítrofes como Benzú para evitar que se repita la tragedia vivida a finales del mes pasado, la cual dejó un lamentable saldo de 141 víctimas fatales.
La tensión también escaló en el ámbito político e institucional de ambos países. Mientras el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbu, cuestionó que España haya aceptado migrantes en episodios anteriores, desde Madrid la ministra de Defensa, Margarita Robles, adoptó una postura firme e inflexible al declarar que "cualquier agresión a Ceuta o Melilla es una agresión a España". Robles exigió que recaiga todo el peso de la ley sobre las mafias responsables de la estafa digital y reiteró la soberanía inobjetable de las ciudades autónomas en medio de esta emergencia diplomática y humanitaria.