Al menos 33 personas murieron y otras 18 resultaron heridas en la ciudad de Kramatorsk, en la región oriental de Donetsk, Ucrania, tras un bombardeo del Ejército de Rusia que impactó directamente contra dos micros del servicio público de transporte urbano.
De acuerdo con las investigaciones preliminares de la Fiscalía regional, las fuerzas rusas habrían utilizado una bomba aérea planeadora guiada modelo UMPB D-30 SN para golpear la parada de pasajeros cerca de las 10:00 (hora local). La gravedad de la matanza indiscriminada llevó al gobernador regional, Vadim Filashkin, a decretar la suspensión inmediata de todas las líneas de transporte público en Kramatorsk y la vecina Sloviansk para evitar que los vehículos de pasajeros continúen convirtiéndose en blanco de la aviación enemiga.
La masacre registrada en Donetsk constituye el segundo día consecutivo de ataques aéreos a gran escala lanzados por Moscú contra centros urbanos e infraestructuras civiles en todo el territorio ucraniano.
Las autoridades de Kiev actualizaron además el balance del bombardeo del miércoles en Priluki (región de Cherníguiv), elevando a 22 los fallecidos —entre ellos cinco menores de edad— tras el colapso de un edificio residencial golpeado por un misil. En paralelo, nuevos ataques matutinos con drones suicidas sobre barrios habitacionales de la capital causaron tres muertos y 14 heridos adicionales, acumulando más de 60 civiles muertos en todo el país en un lapso de 48 horas.
Durante una visita a la zona siniestrada en Priluki junto al secretario de Estado de Exteriores británico, Ed Miliband, el presidente Volodímir Zelenski calificó las acciones rusas como crímenes de guerra deliberados e insistió en que el gobierno de Vladímir Putin busca escalar el conflicto en lugar de abrir instancias de negociación. Zelenski renovó su reclamo urgente hacia los aliados occidentales, particularmente Estados Unidos y las potencias europeas, para acelerar la provisión de sistemas de defensa antiaérea y aplicar sanciones más severas contra la economía militar de Moscú, remarcando que la falta de interceptores avanzados deja desprotegidas a las poblaciones cercanas a la línea de frente.