Un ataque nocturno con drones perpetrado por las fuerzas rusas provocó una explosión en un complejo logístico de Bucha, en la región de Kiev, dejando un saldo provisorio de 38 personas muertas y 42 heridas. El impacto inicial desencadenó incendios de gran magnitud que destruyeron las estructuras del predio y afectaron a más de cincuenta viviendas residenciales linderas.
Ante la continuidad de las labores de rescate entre los escombros, el jefe de la administración militar de la región de Kiev, Timur Tkachenko, declaró que la cifra de víctimas mortales podría incrementarse en las próximas horas conforme avancen las tareas de auxilio.
Según informaron autoridades del Ministerio de Defensa de Ucrania, el objetivo alcanzado en la periferia de la capital fue el centro de distribución FIM Service, ubicado en la localidad de Chaika, cuyos almacenes albergaban componentes de misiles de crucero de largo alcance Flamingo.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia confirmó la autoría de las incursiones e informó a través de sus canales oficiales que sus Fuerzas Armadas realizaron ataques combinados contra centros logísticos e instalaciones portuarias destinadas al abastecimiento de las tropas ucranianas.
La ofensiva rusa se extendió de forma simultánea hacia el sur del país y afectó infraestructuras de reabastecimiento militar y energético. Los ataques incluyeron el bombardeo de un nodo aduanero en Kalínivka utilizado para la recepción de material bélico occidental, un depósito de insumos para aeronaves no tripuladas en Milaya y terminales estratégicas en los puertos de Izmail y Mikoláiv.
En estos últimos puntos, los proyectiles alcanzaron atracaderos petroleros, instalaciones de carga marítima, dieciocho naves de almacenamiento militar y tres depósitos de combustible.