La crisis sanitaria en torno al crucero MV Hondius tomó este jueves una dimensión nueva. La cifra de casos sospechosos de hantavirus ascendió a nueve, pero lo que concentró la atención de los organismos internacionales fue la internación de una azafata neerlandesa en Ámsterdam: sería la primera persona contagiada que nunca estuvo a bordo de la embarcación.
La trabajadora comenzó a presentar síntomas compatibles con la enfermedad luego de haber tenido contacto estrecho con una ciudadana de los Países Bajos que había desembarcado del crucero el 25 de abril. Esa pasajera murió al día siguiente en Johannesburgo, Sudáfrica, antes de poder ser aislada.
Ante la posibilidad de una cadena de contagios fuera del entorno marítimo, la Organización Mundial de la Salud activó un protocolo de emergencia orientado a localizar a las aproximadamente 80 personas que compartieron el vuelo con la mujer fallecida. El operativo se extendió también a la búsqueda de otros 30 turistas que abandonaron la expedición durante la escala en Santa Elena y regresaron a sus países sin haber pasado ningún tipo de control sanitario.
La situación plantea un escenario de seguimiento complejo para las autoridades sanitarias, dado que los potenciales expuestos están dispersos en distintos países y algunos llevan días sin monitoreo.