Perú vivió una noche de máxima tensión electoral sin un ganador definido, con Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en un empate técnico que promete extenderse por días. Con el 50% de las actas escrutadas en el conteo oficial, Fujimori acumulaba el 52,71% frente al 47,28% de Sánchez, pero las principales encuestadoras privadas invertían esa tendencia: Datum otorgaba a Sánchez el 50,14% contra el 49,86% de su rival, e Ipsos lo ubicaba en el 50,3% contra el 49,7%. La contradicción entre los resultados oficiales parciales y las proyecciones de las consultoras generó una noche de incertidumbre en la que ninguno de los dos candidatos se atrevió a cantar victoria. "Nadie puede decir ya gané o ya perdí. Ahora empieza el conteo de verdad", afirmó Sánchez, mientras el búnker de Fuerza Popular llamó a "defender cada voto".
Fujimori, administradora de 51 años en su cuarto intento presidencial, reconoció la paridad y fue cauta: "Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo", afirmó, aunque aseguró que respetará los resultados finales. Sánchez, congresista y exministro de 57 años que lleva el sombrero campesino que le regaló el expresidente Pedro Castillo —a quien visitó en prisión este mismo domingo y prometió indultar—, celebró las proyecciones de las encuestadoras desde un balcón ante sus seguidores: "Este es el día de la recuperación de la democracia", proclamó. La jornada transcurrió sin los incidentes que plagaron la primera vuelta de abril, marcada por fallos técnicos y denuncias de fraude.
El resultado de esta elección cerrará, en uno u otro sentido, una década de turbulencia política sin precedentes en Perú, un país que tuvo ocho presidentes desde 2016 y que enfrenta una crisis de seguridad con criminalidad en escalada. Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre Alberto, quien estabilizó la economía y derrotó a la insurgencia pero fue condenado por crímenes de lesa humanidad; Sánchez reivindicó a Castillo y prometió profundizar las reformas sociales. Con menos de un punto separando a los dos candidatos según las encuestadoras y el conteo oficial aún a mitad de camino, Perú deberá esperar al menos hasta los próximos días para saber si su próximo presidente será el continuador del fujimorismo o el heredero del castillismo.