El Banco Central Europeo identificó la guerra en Irán como el principal riesgo para la estabilidad financiera de la zona del euro en su Informe de Estabilidad Financiera semestral. El documento señala que "las perspectivas para la estabilidad financiera de la zona del euro están siendo configuradas por el estrés geoeconómico y las interrupciones en el suministro de energía", y advierte que aún se desconoce la gravedad y la duración de las consecuencias del conflicto.
El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, fue directo al presentar el informe: "El actual impacto en la oferta energética plantea riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico", afirmó en lo que fue su última rueda de prensa antes de que concluya su mandato de ocho años el 31 de mayo. El informe advierte además que la crisis podría aumentar la volatilidad de los mercados y desafiar la capacidad de los países más endeudados de la zona euro para devolver su deuda, en un contexto en que los costos financieros suben mientras el crecimiento económico se debilita.
El BCE reconoce que el sistema financiero global y la economía real entraron en 2026 con una resistencia importante, pero que el impacto geoeconómico de la guerra en Oriente Medio está poniendo a prueba esa solidez. La incertidumbre sobre el comercio global y la cooperación internacional amplifica adicionalmente el estrés, en un escenario en que el bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde transitaba el 20% del petróleo mundial— sigue sin resolverse pese a las negociaciones en curso entre Washington y Teherán.