El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó un almuerzo de trabajo en la Casa Blanca junto a los principales ejecutivos del sector tecnológico nacional, en el que acordaron un conjunto de normas de seguridad voluntarias para el desarrollo de la inteligencia artificial. El entendimiento —definido por el mandatario como un compromiso "moralmente vinculante" y comparado por él mismo con una "Constitución" para el sector— contó con la firma de referentes como Elon Musk (SpaceX), Mark Zuckerberg (Meta), Dario Amodei (Anthropic), Jensen Huang (Nvidia), Greg Brockman (OpenAI) y Sundar Pichai (Google). Durante la jornada, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó la iniciativa como una declaración de principios sobre "superinteligencia" que promueve la adopción de controles internos y auditorías de forma autorregulada.
Según detalló Zuckerberg, las compañías firmantes se comprometieron a implementar múltiples niveles de evaluación técnica, cuyos diagnósticos serán revisados por auditorías externas y por los directorios de cada firma. Asimismo, la administración norteamericana anunció la intención de crear un comité de supervisión compuesto por diez integrantes y el próximo nombramiento de un funcionario dedicado a coordinar las políticas públicas en la materia. Pese a las crecientes demandas de diversos sectores políticos para fijar regulaciones legislativas estrictas, Trump ratificó que su administración no frenará la expansión industrial de la tecnología ni impondrá restricciones estatales directas al sector.
De forma previa al encuentro, el jefe de Estado presentó formalmente America.gov, una plataforma digital que utiliza inteligencia artificial para centralizar y agilizar trámites administrativos del gobierno federal. La herramienta busca integrar en una sola interfaz los servicios de distintas agencias estatales, permitiendo a los ciudadanos gestionar solicitudes y consultas en un portal unificado. Durante el acto de lanzamiento, el mandatario defendió el liderazgo tecnológico de Estados Unidos en el ámbito global y comparó el alcance de la inteligencia artificial con la transformación histórica de la Revolución Industrial.