Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva contra Irán —la cuarta en menos de una semana— con el objetivo declarado de "seguir mermando" su capacidad para atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz, según informó el Comando Central. Hasta la noche del sábado, las fuerzas estadounidenses ya habían atacado aproximadamente 140 objetivos militares iraníes con municiones de precisión lanzadas desde aviones de combate, drones y buques navales, incluyendo instalaciones de misiles y drones, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicaciones y puestos de vigilancia costera. "Anoche los bombardeamos a más no poder. Son gente muy, muy malvada y enferma", declaró Trump en una entrevista con NBC, mientras en otra llamada con Reuters fue más escueto: "Les estamos dando una paliza". El presidente negó además que Ormuz esté efectivamente cerrado, pese al anuncio iraní del domingo de que el estrecho permanecería bloqueado "hasta nuevo aviso".
La Guardia Revolucionaria iraní respondió con una avalancha de ataques que marcó una escalada en ritmo y alcance geográfico. Los Guardianes reivindicaron nuevos ataques contra la Base Aérea Príncipe Hassan en Jordania, un centro de mando de drones en Baréin —donde reportaron incendios en las instalaciones de Juffian— y bases aéreas en Kuwait, además de la destrucción de radares de detección de barcos en Omán. Lo más significativo políticamente fue la extensión de los ataques a Qatar —un mediador activo en las negociaciones del alto el fuego que no había sido blanco desde abril— y a los Emiratos Árabes Unidos, que no habían recibido ataques desde principios de mayo y cuyas defensas aéreas interceptaron misiles y drones iraníes. La decisión de golpear a Qatar, cuya base Al-Udeid alberga el mayor complejo militar estadounidense en Medio Oriente y que facilitó las negociaciones de paz, representa un mensaje político inequívoco de Teherán sobre los límites de cualquier mediación.
El escenario que se configura es el más grave desde el inicio del conflicto en febrero: 140 objetivos iraníes bombardeados en un fin de semana, ataques iraníes en al menos cinco países del Golfo en simultaneo, Ormuz en disputa con versiones contradictorias de ambas partes sobre si está abierto o cerrado, y el memorando de Islamabad convertido en letra muerta. Trump rechazó dar detalles sobre eventuales conversaciones para un nuevo cese del fuego, y el papa León XIV pidió este mismo domingo desde Castel Gandolfo que "no se apague la pequeña llama de la esperanza". Con el plazo original de 60 días del memorando venciendo el 21 de agosto y la negociación paralizada, la guerra que parecía terminada el 17 de junio regresó con una intensidad que supera la de sus peores momentos anteriores.