El presidente Donald Trump reveló que dejó instrucciones al Pentágono para responder con un ataque devastador contra Irán en caso de ser asesinado. "He dejado instrucciones: si pasa algo, que los bombardeen literalmente a niveles que nunca antes hayan visto", afirmó en un reportaje al New York Post, añadiendo que la advertencia de Israel sobre el supuesto complot iraní no fue una novedad para él: "Soy el objetivo número uno desde hace tiempo. Israel no descubrió nada". Las declaraciones llegan un día después de que el Wall Street Journal informara que la inteligencia israelí había compartido con Washington información sobre un supuesto plan iraní para atentar contra su vida, y en medio de una nueva escalada militar entre ambos países marcada por ataques cruzados en el estrecho de Ormuz y el bombardeo estadounidense de objetivos en el sur de Irán. Fuentes militares estadounidenses advirtieron este viernes que Irán "debe declarar públicamente que el estrecho de Ormuz está abierto y dejar de disparar contra buques mercantes, de lo contrario, el presidente Trump empezará a ejecutar sus opciones".
La jornada deparó sin embargo un giro diplomático inesperado: Trump reveló en Truth Social que Irán le pidió retomar las conversaciones de paz y que Washington aceptó, aunque con una condición explícita. "La República Islámica de Irán nos pidió continuar las conversaciones. Hemos aceptado hacerlo, pero Estados Unidos les dejó perfectamente claro que el alto el fuego se terminó", escribió el mandatario, en una formulación que combina la reapertura del canal diplomático con el mantenimiento de la presión militar. La aparente contradicción —negociar mientras se declara el cese del fuego extinto— refleja la lógica que ha caracterizado todo el conflicto: ambas partes combaten y dialogan en simultáneo, sin que ninguno de los dos movimientos cancele al otro. Funcionarios de Trump se lamentaron porque Irán está "incumpliendo" el memorando de entendimiento de junio al seguir atacando petroleros comerciales de Qatar y Arabia Saudita en el estrecho.
El escenario que se configura este viernes es el más volátil desde la firma del memorando de Islamabad el 17 de junio: un alto el fuego declarado "terminado" por el presidente estadounidense, nuevos bombardeos cruzados, un supuesto complot de asesinato como telón de fondo, instrucciones apocalípticas dejadas al Pentágono y, al mismo tiempo, una negociación que se reanuda porque ninguna de las dos partes puede permitirse el costo de un regreso a la guerra abierta. Con el plazo de 60 días del memorando venciendo el 21 de agosto y el petróleo nuevamente en alza, Trump y Teherán se encuentran atrapados en la misma paradoja que los ha definido desde febrero: demasiado enfrentados para hacer la paz, demasiado expuestos para volver a la guerra.