La Policía Nacional y la Guardia Civil desalojaron de forma pacífica el asentamiento que unas 4.000 personas habían levantado en la playa del Trampolín de Ceuta tras la llegada masiva de migrantes registrada a finales de julio. El operativo, ejecutado por agentes de los Grupos de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil con apoyo de unidades de la Policía Nacional, comenzó a primera hora de la mañana, con efectivos distribuidos por el arenal impidiendo el ingreso de más personas a la zona, y concluyó de forma pacífica alrededor de las 10:30. El Ministerio de Migraciones habilitó inicialmente 1.800 plazas de acogida para quienes permanecían en situación de calle tanto en el Trampolín como en Loma Colmenar, con los primeros espacios receptores ubicados en Loma Margarita y El Embolsamiento. El Gobierno prevé ampliar progresivamente la capacidad a medida que se completen los trabajos de adecuación en otros emplazamientos acordados con el gobierno local de Jesús Vivas: las instalaciones de la Hípica, el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería y el espacio de El Guano.
La ministra de Migraciones, Elma Saiz, no descartó ampliar las plazas de 1.800 a 4.000 cuando finalice la instalación de los cuatro nuevos dispositivos de atención humanitaria, en una señal de que el gobierno español reconoce que la capacidad inicial es insuficiente para la dimensión del problema. Una vez desalojada, la playa del Trampolín será sometida a labores de limpieza por los servicios municipales y quedará perimetrada para impedir la formación de un nuevo campamento, en un intento de recuperar el espacio público al mismo tiempo que se ofrece una alternativa de alojamiento a quienes hasta ahora dormían a la intemperie.
El desalojo pacífico es un alivio para las autoridades españolas después de semanas de enorme tensión: la llegada masiva de finales de julio dejó al menos 88 muertos —con estimaciones de organizaciones marroquíes que hablan de hasta 130— y generó una crisis política que llevó a 22 países de la UE a pedir una reunión de emergencia de ministros del Interior. La instalación de una barrera flotante de 500 metros frente a la playa de Tarajal y el desalojo de este jueves son las dos medidas más visibles de una respuesta que, sin embargo, no resuelve la pregunta de fondo: qué hacer con las miles de personas que siguen en Ceuta en situación irregular, en un debate europeo sobre migración que cada episodio de esta magnitud vuelve a poner en el centro de la agenda política del continente.