Efectivos de Carabineros reprimieron en Santiago a manifestantes que participaban de la primera gran movilización estudiantil masiva desde la llegada al poder del presidente José Antonio Kast, convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y el Colegio de Profesores contra los recortes presupuestarios en salud y educación. Los uniformados emplearon carros lanza aguas, gases lacrimógenos y perros sin bozal contra transeúntes y manifestantes que se movilizaban de manera pacífica en Alameda Ahumada, bajo la consigna "La educación defiende las calles". Se reportó un número indeterminado de detenciones. Los estudiantes protestaban específicamente contra un recorte de 197,7 mil millones de pesos chilenos —equivalentes a aproximadamente 220 millones de dólares— destinados mayoritariamente a Educación Superior, en el marco de una reforma que también contempla reducción de impuestos a los sectores más ricos y medidas cuestionadas en materia ambiental y de derechos de comunidades originarias.
La jornada estuvo marcada por tensiones adicionales generadas por el propio aparato estatal: la Confech denunció que la Delegación Presidencial Metropolitana modificó de manera arbitraria el recorrido originalmente solicitado para la marcha, una restricción que los organizadores calificaron de inaceptable y que contribuyó a elevar la crispación en las calles. Las organizaciones estudiantiles y docentes también manifestaron su rechazo al proyecto de ley "Escuelas Protegidas", recientemente aprobado por el Congreso, al que acusan de implementar medidas punitivas contra las comunidades educativas. Según los manifestantes, las políticas del gobierno de Kast benefician directamente a los grandes grupos empresariales mientras deterioran los servicios estatales básicos que sostienen a las familias trabajadoras.
La movilización consolida un frente de oposición social que el gobierno de Kast deberá enfrentar con creciente presión en las próximas semanas. Chile tiene una larga historia de movilizaciones estudiantiles que han forzado cambios de rumbo en distintos gobiernos, desde las protestas de 2006 y 2011 hasta el estallido social de 2019, y la convergencia entre la Confech y el gremio docente en esta primera gran convocatoria sugiere que el rechazo a los recortes tiene capacidad de sostenerse en el tiempo. La represión de Carabineros, con el uso de perros sin bozal como herramienta de amedrentamiento, generó además un debate inmediato sobre los métodos de control de la protesta social en un país que aún procesa las heridas institucionales del estallido de hace siete años.