La final del Mundial 2026 entre Argentina y España, que se disputará este domingo en el MetLife Stadium de Nueva York, reunirá en las tribunas a una constelación de líderes mundiales que convierte al partido en un acontecimiento político además de deportivo. Donald Trump confirmó su presencia y entregará el trofeo junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en un gesto que rompe con el protocolo reciente del organismo.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aceptó la invitación de Trump y viajará acompañada por el primer ministro canadiense Mark Carney, en el marco de la tercera ronda de negociaciones del T-MEC prevista para la semana siguiente.
El presidente español Pedro Sánchez también confirmó su presencia en el palco de autoridades junto a los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas la princesa Leonor y la infanta Sofía, en lo que será la primera vez que la familia real española asiste junta a un partido de fútbol. Sánchez viajará sin su esposa Begoña Gómez, quien enfrenta un proceso judicial por corrupción, y partirá directamente hacia Argelia al terminar el partido para una visita oficial el lunes.
El único gran ausente entre los líderes será Javier Milei, quien descartó viajar a Estados Unidos y confirmó que seguirá el partido desde la residencia de Olivos como parte de su "cábala". "Voy a seguir mirando los partidos desde Olivos, como el primer día", respondió el mandatario a Radio El Observador.
La jefa de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, describió la presencia de Trump como "el broche final a lo que ha sido el Mundial más visto, más seguro y más exitoso de la historia de Estados Unidos", en una declaración que refleja el interés político del mandatario en capitalizar el éxito del torneo que coorganizó junto a México y Canadá. La decisión de que Trump entregue el trofeo junto a Infantino surge tras la polémica del Mundial de Clubes, cuando el presidente participó en las celebraciones del Chelsea de manera improvisada.
El partido tiene además un condimento extra que va más allá de lo futbolístico: Argentina llega a la final después de haber eliminado a Inglaterra con la polémica pancarta de "Las Malvinas son argentinas" que podría costarle una sanción de la FIFA a la AFA, y España después de haber vencido a Francia en la semifinal del martes en Arlington, en un encuentro precedido por la tormenta diplomática que generaron las declaraciones racistas del ex presidente Mariano Rajoy sobre la selección francesa.
Con Messi y Lamine Yamal como protagonistas de un cruce generacional que captó la atención del mundo, la final de este domingo es el cierre de un Mundial que combinó el espectáculo deportivo con la política internacional de una manera que pocas veces se vio en la historia del fútbol.