El senador y candidato presidencial opositor Flávio Bolsonaro anunció su respaldo institucional a la medida constitucional destinada a reducir la jornada laboral a 40 horas semanales y fijar en cinco los días de trabajo semanales en Brasil. La iniciativa, conocida popularmente como el fin del régimen de seis días de labor por uno de descanso (esquema «6x1»), fue sometida a votación en el pleno del Senado tras haber obtenido un amplio respaldo en mayo en la Cámara de Diputados. Con este giro estratégico, el postulante opositor busca captar adhesiones en sectores laborales urbanos de cara a la definición presidencial.
El pronunciamiento se produce a solo doce días de la segunda vuelta electoral, instancia en la que Flávio Bolsonaro se medirá frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, en un escenario de marcada paridad en los sondeos, aunque el opositor llega con impulso tras liderar el escrutinio de la primera vuelta. En paralelo a su actividad proselitista en el Congreso, el candidato visitó a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión bajo el régimen de reclusión domiciliaria. Durante el encuentro familiar, el aspirante presidencial ratificó su compromiso político de concederle un indulto constitucional en caso de triunfar en los comicios.
La combinación de posturas en materia laboral y las promesas en el plano judicial reconfiguran el debate público brasileño, mientras la atención internacional —especialmente desde Washington y Pekín— observa atentamente la definición del proceso electoral debido al peso geopolítico y comercial de la potencia sudamericana. Mientras los comandos de campaña ultiman los preparativos para los debates televisivos decisivos, los analistas políticos evalúan el impacto que estas definiciones tendrán sobre el electorado independiente en la recta final hacia las urnas.