El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil emitió una orden de detención firme e inapelable contra el exdiputado Eduardo Bolsonaro para la ejecución inmediata de una pena de cuatro años y dos meses de prisión por el delito de coacción a la Justicia. La resolución redactada por el magistrado Alexandre de Moraes se conoció tras el rechazo definitivo de los recursos presentados por la defensa del exlegislador, disponiendo además la cancelación de sus pasaportes y la inhabilitación para ejercer cargos públicos hasta 2038. La condena obedece a las gestiones e intermediaciones promovidas por el acusado ante autoridades y legisladores de los Estados Unidos para presionar al poder judicial brasileño durante el juzgamiento de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado.
Actualmente autoexiliado en el estado de Texas, Eduardo Bolsonaro denunció ser víctima de persecución política y judicial. De acuerdo con las actuaciones judiciales, el excongresista abandonó el territorio brasileño con el propósito de eludir la acción de la justicia tras acumular otros fallos adversos, entre ellos una condena por difamación y su destitución del cargo administrativo que ocupaba en la Policía Federal por abandono de funciones. Para que la medida de privación de la libertad se efectivice en territorio nacional, el Estado brasileño deberá activar los mecanismos de extradición correspondientes ante el Gobierno norteamericano.
La orden de arresto impacta de manera directa en la campaña electoral rumbo a la segunda vuelta presidencial del próximo 25 de octubre, en la cual su hermano mayor, el senador Flávio Bolsonaro, compite contra el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. A pesar de su situación de rebeldía, el menor de los hermanos Bolsonaro mantiene una participación activa en la estrategia política del espacio opositor desde el exterior, participando en el tejido de alianzas e insinuando su aspiración a ocupar la Cancillería en caso de una victoria de la derecha. El fallo judicial reaviva la polarización entre el oficialismo y la oposición en el tramo decisivo de la contienda electoral.