El derrotado candidato presidencial del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, huyó a Estados Unidos en compañía de su esposa y sus dos hijas, con la intención de solicitar asilo político al mandatario estadounidense Donald Trump. Según reportes de medios brasileños como Jornal do Brasil, CNN Brasil y Metrópoles, confirmados por cadenas internacionales, la partida de la familia se concretó tras constatar que las hijas del senador no asistieron a sus respectivos establecimientos escolares en Brasilia. El dirigente opositor permanecía inubicable desde las 08:00 de la mañana, momento en que envió un último mensaje a su jefe de campaña, Rogério Marinho, manifestando que buscaba "tranquilizar sus pensamientos" pero sin precisar su localización.
La huida del legislador se concreta en abierto desacato a la resolución dictada por el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, quien tras la derrota de Bolsonaro ante Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje dispuso la incautación cautelar de sus pasaportes y la prohibición de salir del país. El senador, que debía entregar sus documentos migratorios durante la jornada, desoyó además los consejos de sus propios aliados políticos —quienes le recomendaron no abandonar el territorio nacional— e insistió de manera privada en que se encontraba ante un inminente riesgo de detención.
La salida ilegal de Brasil agrava de forma drástica el escenario judicial para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien perderá fueros parlamentarios en febrero de 2027 tras 24 años en la función pública. El referente liberal enfrenta dos investigaciones formales conducidas por la Policía Federal por presunto lavado de dinero y evasión fiscal, asociadas a los manejos del abogado Willer Tomaz y al denominado caso "Dark Horse", causa en la que se indaga la transferencia de aproximadamente 61 millones de reales por parte del encarcelado expropietario del Banco Master, Daniel Vorcaro, destinada a la realización de una película biográfica sobre el exmandatario.